Se fue el amigo de la voz perdida
sus manos apagadas por el fuego;
era un gorrión cansado, torpe, ciego
y preso en una jaula sin medida.
Cuando quiso volar,- su sombra herida,-
se levantó al albur, y sin más ruego
dejó su corazón, -vacío el ego,-
frente a la ingravidez de su partida.
En sus manos los versos fueron panes
y fue escarcha su voz de tulipanes
y era un vulgar gorrión... ¿Verdad amigo?
Y jugar con tus versos a poesía
con tu voz cuando asome el nuevo día.
Te lo vine a contar y así lo digo.
José Soriano Simón
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sus manos apagadas por el fuego;
era un gorrión cansado, torpe, ciego
y preso en una jaula sin medida.
Cuando quiso volar,- su sombra herida,-
se levantó al albur, y sin más ruego
dejó su corazón, -vacío el ego,-
frente a la ingravidez de su partida.
En sus manos los versos fueron panes
y fue escarcha su voz de tulipanes
y era un vulgar gorrión... ¿Verdad amigo?
Y jugar con tus versos a poesía
con tu voz cuando asome el nuevo día.
Te lo vine a contar y así lo digo.
José Soriano Simón
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