GABRIEL GUILLERMO
Poeta recién llegado
La lluvia azotaba
como un amante impaciente,
celosa, puteaba
en idioma de gotas.
El agua dudaba entre caer,
rebotar, suspenderse o esconderse,
como un tango retorcido
bailado entre charcos.
Burbujas sobre las veredas mojadas,
fingiendo indiferencia,
promesas incumplidas
a punto de estallar.
Entonces el asfalto soñó
ser un desierto sensual,
ardiendo por dentro
mientras chorreaba por fuera.
No quedó
nada resuelto,
como siempre:
un deseo
mal estacionado.
G.G.G.
ENE/2026
como un amante impaciente,
celosa, puteaba
en idioma de gotas.
El agua dudaba entre caer,
rebotar, suspenderse o esconderse,
como un tango retorcido
bailado entre charcos.
Burbujas sobre las veredas mojadas,
fingiendo indiferencia,
promesas incumplidas
a punto de estallar.
Entonces el asfalto soñó
ser un desierto sensual,
ardiendo por dentro
mientras chorreaba por fuera.
No quedó
nada resuelto,
como siempre:
un deseo
mal estacionado.
G.G.G.
ENE/2026