Raul Matas Sanchez
Poeta adicto al portal
Un día,
un lugar entre otros,
una persona que camina detrás de mí,
que mira y no mira lo que escribo y no escribo,
riega plantas y no lo hace,
solo hace que lo hace,
para ver si yo estoy escribiéndole a ella,
o al fantasma que no existe,
alguien que no sea ella.
Vamos a "tomar once", como decimos en Chile.
Trato de mirarla sin que me mire,
recorro el contorno de su cuerpo,
disfruto de su piel a la distancia,
ella es callada hasta que me habla con una fuerza sideral.
Ahora es alta,
después es intensa, molesta,
su enojo no conoce fronteras,
ningun hombre se atreve a silenciarla.
Tiene la fuerza de sus ojos hermosos,
tiene la ternura de todos los días y todos los años,
tiene un secreto en la penumbra.
Ella es la silenciosa visita de mis Domingos,
cuando nadie se atreve a conocerme,
pero ella vuelve a mirarme antes de irse,
y se despide como la marea cuando amanece.
Es el secreto misterio de mi vida,
el enigma perpetuo de su cuerpo que se tensa y se agita cuando lo toco,
lo abrazo y lo beso.
Es la constante permanencia de momentos,
el evidente signo de mis tiempos,
aunque viva en la tierra de los hombres,
y las mujeres les muestren mil caminos.
Ella es cierta, y no miente cuando esparce su mirada,
entiende la palabra,
comprende la magia y la inventa,
me cobija el tiempo necesario,
hasta que yo reacciono la miro y me levanto,
me levanto para hacer lo que no quiero hasta hacerlo,
y ahí es cuando sí la amo
le devuelvo las ganas de vivir y ella hace lo mismo,
conmigo.
un lugar entre otros,
una persona que camina detrás de mí,
que mira y no mira lo que escribo y no escribo,
riega plantas y no lo hace,
solo hace que lo hace,
para ver si yo estoy escribiéndole a ella,
o al fantasma que no existe,
alguien que no sea ella.
Vamos a "tomar once", como decimos en Chile.
Trato de mirarla sin que me mire,
recorro el contorno de su cuerpo,
disfruto de su piel a la distancia,
ella es callada hasta que me habla con una fuerza sideral.
Ahora es alta,
después es intensa, molesta,
su enojo no conoce fronteras,
ningun hombre se atreve a silenciarla.
Tiene la fuerza de sus ojos hermosos,
tiene la ternura de todos los días y todos los años,
tiene un secreto en la penumbra.
Ella es la silenciosa visita de mis Domingos,
cuando nadie se atreve a conocerme,
pero ella vuelve a mirarme antes de irse,
y se despide como la marea cuando amanece.
Es el secreto misterio de mi vida,
el enigma perpetuo de su cuerpo que se tensa y se agita cuando lo toco,
lo abrazo y lo beso.
Es la constante permanencia de momentos,
el evidente signo de mis tiempos,
aunque viva en la tierra de los hombres,
y las mujeres les muestren mil caminos.
Ella es cierta, y no miente cuando esparce su mirada,
entiende la palabra,
comprende la magia y la inventa,
me cobija el tiempo necesario,
hasta que yo reacciono la miro y me levanto,
me levanto para hacer lo que no quiero hasta hacerlo,
y ahí es cuando sí la amo
le devuelvo las ganas de vivir y ella hace lo mismo,
conmigo.