AMANT
Poeta adicto al portal
Tropezamos...,
en algún punto convergimos,
encontramos el amor
donde sólo había aire y tiempo
al acaecer un beso,
entre aves metálicas,
entre la expectante multitud.
en algún punto convergimos,
encontramos el amor
donde sólo había aire y tiempo
al acaecer un beso,
entre aves metálicas,
entre la expectante multitud.
Trémula, atemorizada, mi esencia,
por tu voz dulce fue acariciada
al tiempo que mi mano tomabas.
Dormir, amanecer junto a ti, leer tu poesía
con la primera luz de la alborada,
fueron del enamoramiento, en mí,
las últimas estocadas;
me hicieron caer en la cuenta de que aquellos días,
esa ciudad que te vio nacer,
no sólo fue la ciudad de la eterna primavera,
sino el edén…
por tu voz dulce fue acariciada
al tiempo que mi mano tomabas.
Dormir, amanecer junto a ti, leer tu poesía
con la primera luz de la alborada,
fueron del enamoramiento, en mí,
las últimas estocadas;
me hicieron caer en la cuenta de que aquellos días,
esa ciudad que te vio nacer,
no sólo fue la ciudad de la eterna primavera,
sino el edén…
Y aún le verso a tus ojos, a su embrujo,
mientras siento en el pecho el corazón
aullando de dolor, aterido por la lejanía,
enclaustrado en la lóbrega mazmorra de mi soledad,
amante, palpitante, suplicante,
adolorido, en las garras de este sentimiento
que me sobrepasa.
mientras siento en el pecho el corazón
aullando de dolor, aterido por la lejanía,
enclaustrado en la lóbrega mazmorra de mi soledad,
amante, palpitante, suplicante,
adolorido, en las garras de este sentimiento
que me sobrepasa.
Llueve en mi alma,
desde mi alma,
sobre mi alma...
Ahora, la distancia se mofa de mi suerte,
el destino nos aparta,
me incinero en el fuego perpetuo
de esta adoración
que trasciende el entendimiento,
que no comprende, la razón,
que desborda pasión,
que exuda deseo.
desde mi alma,
sobre mi alma...
Ahora, la distancia se mofa de mi suerte,
el destino nos aparta,
me incinero en el fuego perpetuo
de esta adoración
que trasciende el entendimiento,
que no comprende, la razón,
que desborda pasión,
que exuda deseo.
A veces, el silencio dice más que mil palabras…
De ti, la indiferencia
es ese monstruo que, de a poco, mi ánima inhala.
Mi corazón se infarta a cada momento.
Te pienso...
De ti, la indiferencia
es ese monstruo que, de a poco, mi ánima inhala.
Mi corazón se infarta a cada momento.
Te pienso...
Y fervientemente creo que este amor si un día muere
volverá a aparecer
de cuando en vez,
cual fantasma
en la morada encantada de mi alma
_Eternamente_.
volverá a aparecer
de cuando en vez,
cual fantasma
en la morada encantada de mi alma
_Eternamente_.
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