Robsalz
Poeta que considera el portal su segunda casa
San Marcos anímate a contarme un versículo
que no sea explícito en pasión,
una carta que no indulte a los romanos,
una nostalgia que rota se marchó
a conocer tres planetas solitarios.
Imagínate que no descubran pasos en la Luna,
que no sople un viento sin sabor,
que Pandora no abra su caja de fortuna
y que la triste de mi alma no pruebe tu sudor.
Ando buscando una cita en tus ligueros,
ahora resulta que solamente he sido yo
quien se imagina una serenata sin miedos
entre tu ropa al dar las doce en el reloj.
Mi caballo de Troya era una pata de tu cama,
relinchando de emoción
porque tu piel ofreció un show de pijamas
que por suerte no tuvo pudor.
San Marcos revisa si hay antes y después
que hasta en la imprenta han dicho que
ven difícil que no se nuble mi mirada
cuando anden mis manos bajo su falda
palpando entre su piel.
Faltan tres rehenes en una casa de papel
y dos gotas más para recorrer su espalda,
cuando pase el aguacero yo vendré
a dibujar en el espejo su figura almidonada.
Quedan dos minutos para las diez
y mi boca tiene sed de tu lengua mojada.
que no sea explícito en pasión,
una carta que no indulte a los romanos,
una nostalgia que rota se marchó
a conocer tres planetas solitarios.
Imagínate que no descubran pasos en la Luna,
que no sople un viento sin sabor,
que Pandora no abra su caja de fortuna
y que la triste de mi alma no pruebe tu sudor.
Ando buscando una cita en tus ligueros,
ahora resulta que solamente he sido yo
quien se imagina una serenata sin miedos
entre tu ropa al dar las doce en el reloj.
Mi caballo de Troya era una pata de tu cama,
relinchando de emoción
porque tu piel ofreció un show de pijamas
que por suerte no tuvo pudor.
San Marcos revisa si hay antes y después
que hasta en la imprenta han dicho que
ven difícil que no se nuble mi mirada
cuando anden mis manos bajo su falda
palpando entre su piel.
Faltan tres rehenes en una casa de papel
y dos gotas más para recorrer su espalda,
cuando pase el aguacero yo vendré
a dibujar en el espejo su figura almidonada.
Quedan dos minutos para las diez
y mi boca tiene sed de tu lengua mojada.