...
versiculos tiernos
telarañas occisas pedaleando los respiros del sol,
altas murallas cavilando en la mente con intensas virtudes astronómicas.
y nosotros bailando la voz de los insectos,
para escoger el rumbo del olvido,
con persuasión de aviones y manzanas,
con deleitables ecos en la sangre.
esos ojos que soplan su deseo por la vereda rosa de las flores,
son los tiernos versículos de un beso que derritió las gotas del recuerdo. 
 metáfora
La marioneta azul guiño su copa,
desactivo la luz de un arco iris,
y presumió sus órganos sexuales
hasta fundir el cuerpo de la sombra
en el suspiro triste de un respiro.
Amorosa pasión batiendo el ala,
en la concordia sutil y voluble
de una placida y lucida metáfora.  
Ante la voz de un beso
En la suave sonrisa vive el dedo,
dormido por el grito de un vaso de luciérnagas
que se agolpan en el oscuro limbo
de un paisaje dolido por el hambre.
Ha llegado el temor, y los pétalos negros se ilusionan
cuando tu mano aprieta los colores
enredados en las calidas palabras.
Es la luz cobriza en la risa tenue del mar,
lugar de rocas tiernas y pies adulterados.
Huellas incoloras se arremolinan con la niebla
y los astros se ponen colorados, ante la voz de un beso. 
 confusión
arrastro hileras de tristeza
fermentando besos apagados
y desdoblando imágenes caídas.
tengo rosas azules en mi boca.
mi huerta se murió
cuando cayó la sombra de pájaros y espinas
en el sabor dolido de mis flores.
lenta confusión de mi abolengo,
rin tintineando por el oscuro trazo
del cobrizo balbuceo imperioso
cartílago de hombre y de ballena, volando por el cuerpo del ocaso.
vinieron de Babel y se quedaron confundiendo las piernas y los brazos.
versiculos tiernos
telarañas occisas pedaleando los respiros del sol,
altas murallas cavilando en la mente con intensas virtudes astronómicas.
y nosotros bailando la voz de los insectos,
para escoger el rumbo del olvido,
con persuasión de aviones y manzanas,
con deleitables ecos en la sangre.
esos ojos que soplan su deseo por la vereda rosa de las flores,
son los tiernos versículos de un beso que derritió las gotas del recuerdo. 
 metáfora
La marioneta azul guiño su copa,
desactivo la luz de un arco iris,
y presumió sus órganos sexuales
hasta fundir el cuerpo de la sombra
en el suspiro triste de un respiro.
Amorosa pasión batiendo el ala,
en la concordia sutil y voluble
de una placida y lucida metáfora.  
Ante la voz de un beso
En la suave sonrisa vive el dedo,
dormido por el grito de un vaso de luciérnagas
que se agolpan en el oscuro limbo
de un paisaje dolido por el hambre.
Ha llegado el temor, y los pétalos negros se ilusionan
cuando tu mano aprieta los colores
enredados en las calidas palabras.
Es la luz cobriza en la risa tenue del mar,
lugar de rocas tiernas y pies adulterados.
Huellas incoloras se arremolinan con la niebla
y los astros se ponen colorados, ante la voz de un beso. 
 confusión
arrastro hileras de tristeza
fermentando besos apagados
y desdoblando imágenes caídas.
tengo rosas azules en mi boca.
mi huerta se murió
cuando cayó la sombra de pájaros y espinas
en el sabor dolido de mis flores.
lenta confusión de mi abolengo,
rin tintineando por el oscuro trazo
del cobrizo balbuceo imperioso
cartílago de hombre y de ballena, volando por el cuerpo del ocaso.
vinieron de Babel y se quedaron confundiendo las piernas y los brazos.
Nosotros hemos muerto
Evoca dura luz de los intrépidos olmos
cabeceando las franjas mortuorias de un terciopelo gris
Son pasos triturados con el polvo de los muertos
Ha donde van los últimos sollozos contemplados por ambiguos senderos
Guerrilleros del alma sin pudor alba negra de ruiseñores tristes
Y el pulso mezcla risas espantosas
Y los herrajes crujen como ramas de olvido
Nosotros los de ayer nosotros hemos muerto
Lo sabemos al ver girar las cruces rociadas de lamentos
lo sentimos en cada pecho roto
Ha nacido la estancia del ocaso
Ha llorado la populosa rosa
El amor se disuelve con los siglos mermados
con la esencia de ocasos astillados
y la penumbra inquieta de tu sombra
suplicando volver a nuestra casa    
cabeceando las franjas mortuorias de un terciopelo gris
Son pasos triturados con el polvo de los muertos
Ha donde van los últimos sollozos contemplados por ambiguos senderos
Guerrilleros del alma sin pudor alba negra de ruiseñores tristes
Y el pulso mezcla risas espantosas
Y los herrajes crujen como ramas de olvido
Nosotros los de ayer nosotros hemos muerto
Lo sabemos al ver girar las cruces rociadas de lamentos
lo sentimos en cada pecho roto
Ha nacido la estancia del ocaso
Ha llorado la populosa rosa
El amor se disuelve con los siglos mermados
con la esencia de ocasos astillados
y la penumbra inquieta de tu sombra
suplicando volver a nuestra casa    
Colores en honor al surrealismo
El negro se disuelve y acelera la ilusiva tez de la los corceles.
El rojo centrífuga cada letra enfrascada en el alba de un cometa.
El amarillo enciende las campanas dobladas por el surco de luces milenarias.
El morado desnuda las palabras, y calienta las onda de la tarde.
El azul reverbera los recuerdos, asidos a la voz de la locura.
El blanco se trepa entre los huesos para girar la rosas y las manos.
El rosa se desliza sobre el suelo para morder las flores del olvido.
El verde salta en todas las conciencias depurando sonidos pasajeros.
El naranja se mezcla con el sueño, para tornar el alba suculenta.     
El rojo centrífuga cada letra enfrascada en el alba de un cometa.
El amarillo enciende las campanas dobladas por el surco de luces milenarias.
El morado desnuda las palabras, y calienta las onda de la tarde.
El azul reverbera los recuerdos, asidos a la voz de la locura.
El blanco se trepa entre los huesos para girar la rosas y las manos.
El rosa se desliza sobre el suelo para morder las flores del olvido.
El verde salta en todas las conciencias depurando sonidos pasajeros.
El naranja se mezcla con el sueño, para tornar el alba suculenta.     
En su muerte
vibró su carne cual vértigo sin alma
sus ojos se cerraron con la noche
un pájaro cayo por las estrellas y descendió mi padre con la lluvia
noche oscura que te llevas todo te has tragado la risa de mi padre
han callado los frutos de la tierra
y los árboles crecen espantados
se agotó la palabra de tu boca
como un arroyo seco y desdichado
como una sombra honda en el olvido
me quede sin tu nombre padre mío
y me siento más solo que la luna 
sus ojos se cerraron con la noche
un pájaro cayo por las estrellas y descendió mi padre con la lluvia
noche oscura que te llevas todo te has tragado la risa de mi padre
han callado los frutos de la tierra
y los árboles crecen espantados
se agotó la palabra de tu boca
como un arroyo seco y desdichado
como una sombra honda en el olvido
me quede sin tu nombre padre mío
y me siento más solo que la luna 
    
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