El amanecer rojizo
ha visto morir un verso
de la mano que lo escribe,
del corazón que lo siente,
del alma que lo inspira.
Con los ojos apagados
deja un instinto flotando.
Una mano de inercia pura
destinada a escribir sentimientos,
llena el papel de versos;
versos de rabia y de ira,
versos de amargura y esperpento.
La tarde lluviosa
también ha visto morir un verso.
Entre niebla de tabaco,
frío, sueño, mal aliento
en un cuerpo alcoholizado.
La noche oscura
ha sepultado mis versos
en un ataúd de papel.
Muertos, todos muertos.
LOREN
ha visto morir un verso
de la mano que lo escribe,
del corazón que lo siente,
del alma que lo inspira.
Con los ojos apagados
deja un instinto flotando.
Una mano de inercia pura
destinada a escribir sentimientos,
llena el papel de versos;
versos de rabia y de ira,
versos de amargura y esperpento.
La tarde lluviosa
también ha visto morir un verso.
Entre niebla de tabaco,
frío, sueño, mal aliento
en un cuerpo alcoholizado.
La noche oscura
ha sepultado mis versos
en un ataúd de papel.
Muertos, todos muertos.
LOREN