Julius 12
Poeta que considera el portal su segunda casa
Nunca hallarás motivos, nunca escucharás
el Merkabah, precario refugio de intención
ríente para empoderarte del alma sucia.
Tu alma adimensional se mueve con sigilo,
desconoce el odio, desconoce el castigo,
temerario y abismal es tu encanto,
vuelas en el alma de fascinantes alondras,
ignorantes del agudo acecho del águila.
Tu aspereza resiste la compasión y tu
inconsistencia para huir es inhábil,
con tus ojos tristes y acuosos como
láseres inquietos y apremiados por la
invasión, podrías llegar a perecer en
ondas de complacencia baladí, y yacer
en éxtasis aunque vuelva amarte,
o con renovados bríos vuelvas amarme...
el Merkabah, precario refugio de intención
ríente para empoderarte del alma sucia.
Tu alma adimensional se mueve con sigilo,
desconoce el odio, desconoce el castigo,
temerario y abismal es tu encanto,
vuelas en el alma de fascinantes alondras,
ignorantes del agudo acecho del águila.
Tu aspereza resiste la compasión y tu
inconsistencia para huir es inhábil,
con tus ojos tristes y acuosos como
láseres inquietos y apremiados por la
invasión, podrías llegar a perecer en
ondas de complacencia baladí, y yacer
en éxtasis aunque vuelva amarte,
o con renovados bríos vuelvas amarme...
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