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Vestigios

Armand

Poeta asiduo al portal
Se lo tomó a mal y le pareció veneno
lo que tan solo era la verdad.
De lo nuestro ya no quedan ni los vestigios.
Aunque tú fueras una vez
la princesa del reino de los espantos,
y a mí me gustaba fantasmear,
ya no hace sombra aquella flama.

Cerca, colgado en un árbol,
hay un viejo esqueleto que,aún vestido,
guarda una nota en el bolsillo izquierdo.
Dirigida a ti, promete: "Voy a buscarte".

Guarda estas palabras en tu bolsillo
como quien guarda un boleto de ida
que nunca va a utilizar.
O guárdalas como si fueran un testamento,
porque si no,aquí se quedarán para siempre.

Mi legado es que no hay mañana ni después,
que todo ocurre de repente.
Los gusanos están hambrientos
y con sus movimientos te saludan;
se agitan veloces al ritmo
al que pasa el tiempo.

La felicidad es un momento de estupidez
que hay que disfrutar al máximo,
ya que a la risa le crecen arrugas
desesperadas por comerse
las vísceras de tu felicidad.
 
Hace tiempo que no te leía estimado amigo, nos dejas un poema de tono oscuro y desencantado, donde el amor perdido se mezcla con una reflexión amarga sobre el tiempo y la muerte. Su fuerza está en esa ironía lúcida: entre la descomposición y el sarcasmo, el hablante asume que la felicidad es fugaz, casi un delirio que se apaga mientras los gusanos esperan

Besos de fresa y chocolate,
 
Se lo tomó a mal y le pareció veneno
lo que tan solo era la verdad.
De lo nuestro ya no quedan ni los vestigios.
Aunque tú fueras una vez
la princesa del reino de los espantos,
y a mí me gustaba fantasmear,
ya no hace sombra aquella flama.

Cerca, colgado en un árbol,
hay un viejo esqueleto que,aún vestido,
guarda una nota en el bolsillo izquierdo.
Dirigida a ti, promete: "Voy a buscarte".

Guarda estas palabras en tu bolsillo
como quien guarda un boleto de ida
que nunca va a utilizar.
O guárdalas como si fueran un testamento,
porque si no,aquí se quedarán para siempre.

Mi legado es que no hay mañana ni después,
que todo ocurre de repente.
Los gusanos están hambrientos
y con sus movimientos te saludan;
se agitan veloces al ritmo
al que pasa el tiempo.

La felicidad es un momento de estupidez
que hay que disfrutar al máximo,
ya que a la risa le crecen arrugas
desesperadas por comerse
las vísceras de tu felicidad.
La felicidad es un momento fugaz, disfrútenla.

Saludos
 
Hace tiempo que no te leía estimado amigo, nos dejas un poema de tono oscuro y desencantado, donde el amor perdido se mezcla con una reflexión amarga sobre el tiempo y la muerte. Su fuerza está en esa ironía lúcida: entre la descomposición y el sarcasmo, el hablante asume que la felicidad es fugaz, casi un delirio que se apaga mientras los gusanos esperan

Besos de fresa y chocolate,


Guadalupe que gusto tenerte por aquí como siempre y tus palabras tan acertadas, gracias.
 
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