jose villa
Poeta que considera el portal su segunda casa
aurora, necesito que vengas
que estés aquí conmigo
extender mi mano y acariciar el vello que cubre tus brazos
bajando hasta llegar a tus dedos
y allí demorarme en sentir sus delicadas falanges
pasar las yemas de mis dedos por las palmas de tus manos
apenas rozándolas
y luego juntar nuestras manos
y al mismo tiempo mi boca a tu boca
y aspirar tu aliento
presionar ligeramente mis labios sobre tus labios
y recorrer su contorno con la punta de mi lengua
suavemente
una vez, dos veces
que tu lengua y mi lengua se encuentren
y jueguen una con la otra
mientras pongo una mano detrás de tu cabeza
y acaricio tu cuello
y después tus orejas
y voy hundiéndome en la eternidad de tu mirada
de este instante sin pasado ni futuro
surgido de la calidez de tu piel y mi certeza
de que el universo entero no tiene la importancia
de una sola de tus pestañas
que estés aquí conmigo
extender mi mano y acariciar el vello que cubre tus brazos
bajando hasta llegar a tus dedos
y allí demorarme en sentir sus delicadas falanges
pasar las yemas de mis dedos por las palmas de tus manos
apenas rozándolas
y luego juntar nuestras manos
y al mismo tiempo mi boca a tu boca
y aspirar tu aliento
presionar ligeramente mis labios sobre tus labios
y recorrer su contorno con la punta de mi lengua
suavemente
una vez, dos veces
que tu lengua y mi lengua se encuentren
y jueguen una con la otra
mientras pongo una mano detrás de tu cabeza
y acaricio tu cuello
y después tus orejas
y voy hundiéndome en la eternidad de tu mirada
de este instante sin pasado ni futuro
surgido de la calidez de tu piel y mi certeza
de que el universo entero no tiene la importancia
de una sola de tus pestañas
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