tintaseka
Poeta asiduo al portal
Caminar triste va emprendiendo el viaje,
equipaje abstracto y un sombrero opaco,
un saco con más agujeros que su traje,
hace el rodaje en zapatos de distinto taco.
Paso tras paso va construyendo el camino,
un pergamino sin letras lleva bajo el brazo,
tan escaso como le fue esquivo el destino,
igual de mezquino como le es el ocaso.
Pero no hay caso, así es la vida,
sin salida, sin entrada, sin visiones,
desilusiones tan intactas y perdidas,
escondida en bolsillos de pantalones.
Sin razones más que caminar hacia delante,
más desplante que charlatán y domador,
escritor de miradas elegantes,
con implantes sumergidas de temor.
Olor a descompuesto le emana,
una hermana que jamás lo quiso recibir,
un escribir más sombrío que el mañana,
se encarna en su diario devenir.
Ojos con lágrimas ya sin aliento,
atento a una moneda en su porvenir,
un vino que le llena el descontento,
su medicamento de olvido suele decir.
Al costado del camino le habla el sueño,
tan dueño poderoso se entrega sin resistir,
cambia esa mirada con fruncida de ceño,
que en un rato viajero, deberás volver a partir.
equipaje abstracto y un sombrero opaco,
un saco con más agujeros que su traje,
hace el rodaje en zapatos de distinto taco.
Paso tras paso va construyendo el camino,
un pergamino sin letras lleva bajo el brazo,
tan escaso como le fue esquivo el destino,
igual de mezquino como le es el ocaso.
Pero no hay caso, así es la vida,
sin salida, sin entrada, sin visiones,
desilusiones tan intactas y perdidas,
escondida en bolsillos de pantalones.
Sin razones más que caminar hacia delante,
más desplante que charlatán y domador,
escritor de miradas elegantes,
con implantes sumergidas de temor.
Olor a descompuesto le emana,
una hermana que jamás lo quiso recibir,
un escribir más sombrío que el mañana,
se encarna en su diario devenir.
Ojos con lágrimas ya sin aliento,
atento a una moneda en su porvenir,
un vino que le llena el descontento,
su medicamento de olvido suele decir.
Al costado del camino le habla el sueño,
tan dueño poderoso se entrega sin resistir,
cambia esa mirada con fruncida de ceño,
que en un rato viajero, deberás volver a partir.
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