El oscuro manto divisa su inerte e indefenso cuerpo
mientras cae al hoyo gritos espinosos se oyen,
llantos silenciosos se presienten.
Él espera al ocaso en su cama rocosa,
mientras su pálido rostro se desvanece en tinieblas,
en un vicioso círculo que se apodera de las noches serenas.
Y se envuelve en escritos de memoria, y cae más hondo.
Y se enluta por las culpas ajenas, y cae más hondo.
Y se odia al mirarse desnudo, y cae más hondo.
Y su lástima embriagadora se revierte al crepúsculo ver.
Entonces, se levanta, sacude las manos, acomoda la mejilla, respira hondo, pisa fuerte y saluda al alba con ingenua esperanza
mientras cae al hoyo gritos espinosos se oyen,
llantos silenciosos se presienten.
Él espera al ocaso en su cama rocosa,
mientras su pálido rostro se desvanece en tinieblas,
en un vicioso círculo que se apodera de las noches serenas.
Y se envuelve en escritos de memoria, y cae más hondo.
Y se enluta por las culpas ajenas, y cae más hondo.
Y se odia al mirarse desnudo, y cae más hondo.
Y su lástima embriagadora se revierte al crepúsculo ver.
Entonces, se levanta, sacude las manos, acomoda la mejilla, respira hondo, pisa fuerte y saluda al alba con ingenua esperanza