Daniela Cifelli
Poeta recién llegado
Yo quisiera Dios Mio,
Quisiera parar estas lágrimas,
Quisiera que nada de esto hubiese pasado,
No recordar cada noche, cada minuto,
Aquel instante, donde la desgracia me acompañó
Y partí a una nueva vida, donde las lágrimas
Las lágrimas fueron el refugio de mi vida,
La victoria de la tristeza,
La alegría a la izquierda
Y la felicidad abandonada.
Ojala pudiera borrar aquel instante,
Ése momento en el que percibí tanta rabia,
Impotencia, tristeza, abandono, debilidad..
Donde mis ojos no paraban de brillar,
Un brillo que recuerdo y me dan ganas de llorar,
Es increíble recordar, que no hubo adiós,
No se escucharon palabras que retumbaran los oídos
Al momento de partir, a la hora de marchar,
Anterior a esto, sí, sí existieron gritos,
Una discusión fue causa de mi partida,
Dos años de peleas fueron suficiente
Para llegar a aquella noche
Donde los rencores y la ira
Me empujaron a la puerta para salir
Y me obligaron a comenzar otra vida.
Ése instante me ha dado fuerzas para seguir,
Para saber que la vida continúa,
Y que a pesar de tanta nostalgia,
Me doy cuenta que Dios no abandona
Y me invita a luchar,
A luchar por aquella felicidad
Que algún día pensé perder,
Y no creía poder recuperar.
Es cierto, siento dolor, toques de melancolía,
Pero celebro la belleza de la vida,
En un tono bipolar, tristeza y alegría,
Suena un poco irónico,
Pero los recuerdos permanecen
Y la vida continúa.
Siento a veces ganas de estallar,
De desahogar, saber que es reciente
Y que me duele resignarme,
Pero sé que puedo, se que lo hago,
No instantáneamente, pero poco a poco,
Cumplo mis sueños, mis metas,
Y alejaré de mi espíritu,
Aquel momento endurecedor
Para sonreírle a la vida.
Quisiera parar estas lágrimas,
Quisiera que nada de esto hubiese pasado,
No recordar cada noche, cada minuto,
Aquel instante, donde la desgracia me acompañó
Y partí a una nueva vida, donde las lágrimas
Las lágrimas fueron el refugio de mi vida,
La victoria de la tristeza,
La alegría a la izquierda
Y la felicidad abandonada.
Ojala pudiera borrar aquel instante,
Ése momento en el que percibí tanta rabia,
Impotencia, tristeza, abandono, debilidad..
Donde mis ojos no paraban de brillar,
Un brillo que recuerdo y me dan ganas de llorar,
Es increíble recordar, que no hubo adiós,
No se escucharon palabras que retumbaran los oídos
Al momento de partir, a la hora de marchar,
Anterior a esto, sí, sí existieron gritos,
Una discusión fue causa de mi partida,
Dos años de peleas fueron suficiente
Para llegar a aquella noche
Donde los rencores y la ira
Me empujaron a la puerta para salir
Y me obligaron a comenzar otra vida.
Ése instante me ha dado fuerzas para seguir,
Para saber que la vida continúa,
Y que a pesar de tanta nostalgia,
Me doy cuenta que Dios no abandona
Y me invita a luchar,
A luchar por aquella felicidad
Que algún día pensé perder,
Y no creía poder recuperar.
Es cierto, siento dolor, toques de melancolía,
Pero celebro la belleza de la vida,
En un tono bipolar, tristeza y alegría,
Suena un poco irónico,
Pero los recuerdos permanecen
Y la vida continúa.
Siento a veces ganas de estallar,
De desahogar, saber que es reciente
Y que me duele resignarme,
Pero sé que puedo, se que lo hago,
No instantáneamente, pero poco a poco,
Cumplo mis sueños, mis metas,
Y alejaré de mi espíritu,
Aquel momento endurecedor
Para sonreírle a la vida.