Boj
Poeta recién llegado
I
Victoria, pues aún vivo. Espléndido este juego
que mata a aquél que pierde.
Llegado el día me miré las heridas
y creí ver, sencillo y breve, el fraude
de lo eterno: también muere el que vence.
No estaba equivocado.
Tu pelo
a contraluz, amaneciendo. El gesto de tu cara,
el tacto de mis dedos apretando
tus hombros lentamente.
La victoria sin fraude, la fuerza
sin medida eran nuestras miradas
de repente.