Claridad
Poeta que considera el portal su segunda casa
Hay tanta vida en mi vida...
Ahora me doy cuenta de ello.
Muchas vivencias e historias
que se contaron y escribieron
en hojas simples y blancas y nobles,
y en todas partes del pesebre
de lo que nació de mí
para todos.
Demasiado, diría yo,
recuerdos y espacios llenos,
vida de vidas pasadas y presentes que me tocó vivir
y otras que se quedaron en lo profundo del mar,
en la selva perdida, allá en un hueco.
En una casa de madera en lo lejano del monte,
en cadenas negras y quemadas de oxido,
en los clavos y los muertos que los estrenaron.
En sueños que aun me persiguen,
y salvadores que me han amado.
Encontré vida en mis vestidos
después que no tenía ninguno.
En mi riqueza pobre,
y tierras que regalé a los pobres de la arena.
Descubrí vida
en las sonrisas de los que hice feliz
y de aquellos que al decir mi nombre
se sienten felices de llamarme bendita.
Hay vida en mi vida.
Y, después de ella,
en lo más profundo de mi próximo presente,
que será mi futuro,
puedo ver más vida en mi vida
y con ella,
tantísimo de tu amor
que me hará olvidar
que alguna vez fui triste.
Puedo verme llena de vida y dando vida,
esperanzada, tranquila, en paz,
escribiendo mis poemas ya no en una hoja de libreta
sino escribiendo en las hojas eternas
de tu amor
tan bonito.
Ahora me doy cuenta de ello.
Muchas vivencias e historias
que se contaron y escribieron
en hojas simples y blancas y nobles,
y en todas partes del pesebre
de lo que nació de mí
para todos.
Demasiado, diría yo,
recuerdos y espacios llenos,
vida de vidas pasadas y presentes que me tocó vivir
y otras que se quedaron en lo profundo del mar,
en la selva perdida, allá en un hueco.
En una casa de madera en lo lejano del monte,
en cadenas negras y quemadas de oxido,
en los clavos y los muertos que los estrenaron.
En sueños que aun me persiguen,
y salvadores que me han amado.
Encontré vida en mis vestidos
después que no tenía ninguno.
En mi riqueza pobre,
y tierras que regalé a los pobres de la arena.
Descubrí vida
en las sonrisas de los que hice feliz
y de aquellos que al decir mi nombre
se sienten felices de llamarme bendita.
Hay vida en mi vida.
Y, después de ella,
en lo más profundo de mi próximo presente,
que será mi futuro,
puedo ver más vida en mi vida
y con ella,
tantísimo de tu amor
que me hará olvidar
que alguna vez fui triste.
Puedo verme llena de vida y dando vida,
esperanzada, tranquila, en paz,
escribiendo mis poemas ya no en una hoja de libreta
sino escribiendo en las hojas eternas
de tu amor
tan bonito.