prisionero inocente
Poeta que considera el portal su segunda casa
Entre esas campanas se despierta la sombra del río,
se alza con una levedad de acalefo soñador
y acicala las mejillas del amanecer.
El juicio fértil de las nueces sacude de polvo las cobijas del césped.
Un cigoñal de sueños extrae las últimas sonrisas
y una marea de niños estalla contra los abrumados muros
de la ignorancia. Algunas montañas se besan
y los topos se equivocan de paraíso.
Las horas de los puentes se pueblan de pasos.
Discuten las hojas con voces de viento.
Los volcanes se lo piensan una vez más.
La cierva enreda sus cuernos entre las lilas de la niebla.
Hoy la distancia es vida.
se alza con una levedad de acalefo soñador
y acicala las mejillas del amanecer.
El juicio fértil de las nueces sacude de polvo las cobijas del césped.
Un cigoñal de sueños extrae las últimas sonrisas
y una marea de niños estalla contra los abrumados muros
de la ignorancia. Algunas montañas se besan
y los topos se equivocan de paraíso.
Las horas de los puentes se pueblan de pasos.
Discuten las hojas con voces de viento.
Los volcanes se lo piensan una vez más.
La cierva enreda sus cuernos entre las lilas de la niebla.
Hoy la distancia es vida.