Me siento vacío, en desgracia inmerso, jamás seré igual, lo presiento, mi alma arrancada por el amor adverso, quedé roto en mi último tormento.
Soy un idiota, merecí mi destino, gané cada pena, cada error, fracasé infinitamente en mi camino, aunque aprendí, no fue con fervor.
No tengo ganas de comer ni hablar, de beber, responder, ni vivir, ni siquiera el deseo de amar, ni fuerzas para sobrevivir.
Fracasé en la vida, en el amor, como persona y como estudiante, un maestro en el arte del dolor, un inútil errante y vacilante.
Creemos a veces que el sentir es mental, pero sentí en mi cuerpo el despojo, mi último rayo de luz, mortal, arrancado en un acto rojo.
Con esta poesía quiero advertir, a los que aún tienen algo de vida, cuidaos bien de tanto sufrir, pues mi alma ya está perdida.
Soy un idiota, merecí mi destino, gané cada pena, cada error, fracasé infinitamente en mi camino, aunque aprendí, no fue con fervor.
No tengo ganas de comer ni hablar, de beber, responder, ni vivir, ni siquiera el deseo de amar, ni fuerzas para sobrevivir.
Fracasé en la vida, en el amor, como persona y como estudiante, un maestro en el arte del dolor, un inútil errante y vacilante.
Creemos a veces que el sentir es mental, pero sentí en mi cuerpo el despojo, mi último rayo de luz, mortal, arrancado en un acto rojo.
Con esta poesía quiero advertir, a los que aún tienen algo de vida, cuidaos bien de tanto sufrir, pues mi alma ya está perdida.