Viejita Amada
Una a una, van vibrando,
tristes las cuerdas de mi alma,
me lastiman, me muerden
por dentro, ahora
que estas tan lejos,
de mi rancho mamá.
Se ha quedado mudo
el horno de barro,
que chirriaba con tus
jugosas empanadas,
mi corazón ya no canta los versos,
que un día horneaste para mí,
desde el fondo de
tus entrañas.
Viejita, viejita amada,
gracias a tu inmenso cariño
renace día a día
la alegría en mi mirada.
Ahora comprendo
que tu ausencia y tu silencio
era para probarme
cuanto te amaba y
que nunca te fuiste
de mi lado, era yo
con mi llorar
quien te olvidaba.
Viejita, viejita amada,
fueron tus hacendosas manos
las que desde muy temprano
ordeñaron en el establo de la vida
la esencia campesina
a través de los años
para dejarnos como legado
virtuosas enseñanzas.
Fuiste sencilla y
miraste de frente,
orgullosa sembraste
en mi pecho esperanzas,
ahora cantaremos
juntitos los septiembres
en amanzaduras, rodeos y ramadas,
nuestros vals, cuecas y tonadas.
Una a una, van vibrando,
tristes las cuerdas de mi alma,
me lastiman, me muerden
por dentro, ahora
que estas tan lejos,
de mi rancho mamá.
Se ha quedado mudo
el horno de barro,
que chirriaba con tus
jugosas empanadas,
mi corazón ya no canta los versos,
que un día horneaste para mí,
desde el fondo de
tus entrañas.
Viejita, viejita amada,
gracias a tu inmenso cariño
renace día a día
la alegría en mi mirada.
Ahora comprendo
que tu ausencia y tu silencio
era para probarme
cuanto te amaba y
que nunca te fuiste
de mi lado, era yo
con mi llorar
quien te olvidaba.
Viejita, viejita amada,
fueron tus hacendosas manos
las que desde muy temprano
ordeñaron en el establo de la vida
la esencia campesina
a través de los años
para dejarnos como legado
virtuosas enseñanzas.
Fuiste sencilla y
miraste de frente,
orgullosa sembraste
en mi pecho esperanzas,
ahora cantaremos
juntitos los septiembres
en amanzaduras, rodeos y ramadas,
nuestros vals, cuecas y tonadas.
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