En el viento suave de la noche
El brillo de la estrella encierra
Un misterio de ocasos y albas
En el giro de la Tierra bajo el sol,
Los perfumes de la vida se despiertan
En las luces que se filtran desde Dios.
Cuando mecen las cubiertas de la esencia,
Una célula ha parido ya su clon.
Fueron miles años de paciencia,
Cada árbol, cada ruido y cada ruiseñor,
Arremolinan en las noches sus latidos
De gigantes perecidos, fósil hoy,
Las cenizas de una hoguera,
El dibujo malherido de carbón,
Un vestido, un alarido, la oración,
Presagiaban a la especie,
Homo sapiens, la virtud y el error.
Sé universo que no tienes fin,
Te diriges a lo eterno,
En milésimas de pensamiento,
¡Pero yo te quiero descubrir!
En mi nave de silencios te presiento,
Dices mucho en el temblor de ese candil
Gira, gira con la luna del desierto,
Te me ocultas sobre ese cielo azul,
Y la estrella que se quiebra por el tiempo,
Ha sembrado en nuestros cuerpos el vivir,
En el viento suave de la noche,
¡Te pienso, te pienso, te descubro!
En el morir.