Viento:
sacúdeme,
aplástame
y anídame de olvido
cada tarde
como de polvo inextinguible.
Revienta mis oídos
infructuosos
y llévate la náusea del silencio
para no escuchar su ausencia
que no cede.
Derríbame
como al árbol
errante
y cabizbajo
que no tiene
en dónde
penetrar
sin
sus
raíces.
Apiádate,
túmbame,
desójame
para no ver
por dónde se ha marchado
su sonrisa.
sacúdeme,
aplástame
y anídame de olvido
cada tarde
como de polvo inextinguible.
Revienta mis oídos
infructuosos
y llévate la náusea del silencio
para no escuchar su ausencia
que no cede.
Derríbame
como al árbol
errante
y cabizbajo
que no tiene
en dónde
penetrar
sin
sus
raíces.
Apiádate,
túmbame,
desójame
para no ver
por dónde se ha marchado
su sonrisa.