Julio palma
Poeta recién llegado
Toma mi mano y acompáñame hacia el valle.
Observa el paisaje plácido y extenso.
No te sueltes por favor, arriba vuelan las aves,
Serán testigos de nuestro pecado: amor de viñedo...
Suelta mi mano y corre, confúndete entre la cosecha.
Déjame seguir el aroma de tu perfume.
Te encuentro acostada en el manto verde
Y profundamente enamorado, comienzo a sembrar,
Semillas de algodón en todo tu cuerpo
(Suaves besos que marcan el arado
De tez trigueña y suculenta silueta).
¡Abro las puertas del placer!.
Recorro este camino hasta el fruto prohibído.
Morder el borde de aquella uva
y beber de ella hasta perder mis sentidos.
La brisa del viento acaricia despacio (las colinas)
Tapadas por la cortina (de tu cabello) larga y obscura.
Dentro de ti, siento el deseo y calor
Como la estación de primavera, florece.
Flor tímida, permite humedecer tus pétalos de ardiente pasión.
Cosecharé esa noche de luna inocente
Una fantasía para repetir de nuevo,
y me llevaré conmigo un delicioso recuerdo...
Observa el paisaje plácido y extenso.
No te sueltes por favor, arriba vuelan las aves,
Serán testigos de nuestro pecado: amor de viñedo...
Suelta mi mano y corre, confúndete entre la cosecha.
Déjame seguir el aroma de tu perfume.
Te encuentro acostada en el manto verde
Y profundamente enamorado, comienzo a sembrar,
Semillas de algodón en todo tu cuerpo
(Suaves besos que marcan el arado
De tez trigueña y suculenta silueta).
¡Abro las puertas del placer!.
Recorro este camino hasta el fruto prohibído.
Morder el borde de aquella uva
y beber de ella hasta perder mis sentidos.
La brisa del viento acaricia despacio (las colinas)
Tapadas por la cortina (de tu cabello) larga y obscura.
Dentro de ti, siento el deseo y calor
Como la estación de primavera, florece.
Flor tímida, permite humedecer tus pétalos de ardiente pasión.
Cosecharé esa noche de luna inocente
Una fantasía para repetir de nuevo,
y me llevaré conmigo un delicioso recuerdo...