Lord Vélfragor
Poeta adicto al portal
Como obra de teatro,
todo llega a su final,
con la espesa brisa,
que se convierte en niebla,
Cerrando los ojos,
disfrutando el perfume,
de esas rosas marchitas,
que exhalan su último bouquet,
Una copa,
Vino rojo... vino sangre,
que se mezcla con el opio,
que se mezcla con mi llanto,
La hoja afilada,
rasgó la piel sin pena,
marcando el camino venoso,
que ahora la sangre desborda,
¿Horas? ¿Minutos?
si el trabajo hice bien,
tal vez no quede mucho...
Preguntarán mañana,
si por amor me he matado,
¡Bah si fuera tan simple!
¡Si fuera tan sencilla razón!
Río carmesí,
mancha la alfombra,
descanso mis ojos,
entre las imágenes solitarias,
¡Solo... siempre solo!
¡Aún en tus brazos... solo!
amargo sabor...
dulce aroma...
cálidas gotas en mi rostro...
¡La muerte esta aquí!
arrullándome, acariciando mi cabello,
la pluma al fin cayó...
mi llanto al fin cesó...
¡Cuanto duele la soledad en sí!
¡Sin comprender más nada!
¡Amor, desamor, que simple!
cuando mi dolor es más profundo que eso...
¡Inicia un nuevo camino!
Al fin sabré las respuestas,
esas que se me han negado,
al vivir entre ustedes...
Acaricio la copa,
el vino se ha terminado,
dejándome un sabor dulce,
aunque rancio sea el ambiente,
Rosas muertas,
reflejo perfecto de mi alma,
más no de mi espíritu,
¡este que siempre dudo!
¡Este que siempre espero!
¡Un consuelo!
¡Abrumado desde el útero de mi madre!
¡Para vivir en esta realidad de papel!
Que siga la inconciencia llegando,
que la muerte al fin me llama...
¡Bésame dulce doncella!
¡Llévame a la verdad!
¿Pues no es el morir el verdadero despertar?
¡Que el llanto cante más y más!
¡Que bailen los torrentes macabros!
¡Que griten mi suicidio!
¡Que ya... que ya... al fin descansaré!
Vino... rosas... lágrimas,
mi última obra... mi última canción,
para ti... para mí...
Sea... así... (suspiro)
L.V.
todo llega a su final,
con la espesa brisa,
que se convierte en niebla,
Cerrando los ojos,
disfrutando el perfume,
de esas rosas marchitas,
que exhalan su último bouquet,
Una copa,
Vino rojo... vino sangre,
que se mezcla con el opio,
que se mezcla con mi llanto,
La hoja afilada,
rasgó la piel sin pena,
marcando el camino venoso,
que ahora la sangre desborda,
¿Horas? ¿Minutos?
si el trabajo hice bien,
tal vez no quede mucho...
Preguntarán mañana,
si por amor me he matado,
¡Bah si fuera tan simple!
¡Si fuera tan sencilla razón!
Río carmesí,
mancha la alfombra,
descanso mis ojos,
entre las imágenes solitarias,
¡Solo... siempre solo!
¡Aún en tus brazos... solo!
amargo sabor...
dulce aroma...
cálidas gotas en mi rostro...
¡La muerte esta aquí!
arrullándome, acariciando mi cabello,
la pluma al fin cayó...
mi llanto al fin cesó...
¡Cuanto duele la soledad en sí!
¡Sin comprender más nada!
¡Amor, desamor, que simple!
cuando mi dolor es más profundo que eso...
¡Inicia un nuevo camino!
Al fin sabré las respuestas,
esas que se me han negado,
al vivir entre ustedes...
Acaricio la copa,
el vino se ha terminado,
dejándome un sabor dulce,
aunque rancio sea el ambiente,
Rosas muertas,
reflejo perfecto de mi alma,
más no de mi espíritu,
¡este que siempre dudo!
¡Este que siempre espero!
¡Un consuelo!
¡Abrumado desde el útero de mi madre!
¡Para vivir en esta realidad de papel!
Que siga la inconciencia llegando,
que la muerte al fin me llama...
¡Bésame dulce doncella!
¡Llévame a la verdad!
¿Pues no es el morir el verdadero despertar?
¡Que el llanto cante más y más!
¡Que bailen los torrentes macabros!
¡Que griten mi suicidio!
¡Que ya... que ya... al fin descansaré!
Vino... rosas... lágrimas,
mi última obra... mi última canción,
para ti... para mí...
Sea... así... (suspiro)
L.V.
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