Luis Fernando Tejada
Poeta reconocido
Llueve,
detrás de los cristales
un cielo plomizo,
juntos vivimos la tarde,
horas de fulgor.
La alegría irradia
en el mundo corto y
ardiente de la cama,
en el nochero la luz tenue
de una lámpara,
en el ambiente
brilla la música.
Una oleada de calor,
gestos satisfechos,
reposamos en paz;
en los rostros la
dulzura se presenta.
La humedad viene
de las bases
de la casa,
no sé si continúa
hostil conmigo,
lo sospecho por
el sueño profundo en
que se encierra.
El cielo suministra el duelo,
los violines en la niebla
saludan al sol que nace,
suena la canción triste del mar,
¿qué era, qué es este algo
que me atormenta?.
detrás de los cristales
un cielo plomizo,
juntos vivimos la tarde,
horas de fulgor.
La alegría irradia
en el mundo corto y
ardiente de la cama,
en el nochero la luz tenue
de una lámpara,
en el ambiente
brilla la música.
Una oleada de calor,
gestos satisfechos,
reposamos en paz;
en los rostros la
dulzura se presenta.
La humedad viene
de las bases
de la casa,
no sé si continúa
hostil conmigo,
lo sospecho por
el sueño profundo en
que se encierra.
El cielo suministra el duelo,
los violines en la niebla
saludan al sol que nace,
suena la canción triste del mar,
¿qué era, qué es este algo
que me atormenta?.
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