VISIÓN EN LA MADRUGADA
En la ensabanada noche de misterio cárdena
una voz acutángula me reclama
eres tú y tu ausente presencia de sudor y lágrima.
Las alas del murciélago me oscurecen y me guardan
y las paredes enjalbegadas se tiñen de azul pálido
esperando nuevas luces o mortajas renovadas.
Qué ácido claror el trino del jilguero que sobre el algarrobo canta
Que revuelo de cristales adormecidos
espejos, imágenes fragmentadas.
La tibieza de esta cama que me acoge bajo la rústica ventana
tiene amaneceres glaucos, perspectivas de naranjos y de agua
y el temblor ya no esperado de tu imagen deseada.
Las sombras que nacen del ayer no son sonoras
perdieron el color que les daba el canto
agazapadas como reptiles herméticos apenas son vuelo apenas son nada
Yo sigo abrazado a mi despertar ausente
esperando el primer rayo de sol que abrirá mis ojos ciegos
esperando tu lento caminar de estatua.
Alfombrado de espumas y de olvidos mi cuarto reza
Reverdecen algunos recuerdos y las coronas de laurel se ajan
Oh, la traición del tiempo que es seda, que es braña.
Dulce el abismo que me aguarda enrejado con las más duras raíces
Allí descansaré por fin junto a atroces alimañas
El abismo como sueño o espejo de agua en la ciénaga.
El abismo como paz inveterada.
En la ensabanada noche de misterio cárdena
una voz acutángula me reclama
eres tú y tu ausente presencia de sudor y lágrima.
Las alas del murciélago me oscurecen y me guardan
y las paredes enjalbegadas se tiñen de azul pálido
esperando nuevas luces o mortajas renovadas.
Qué ácido claror el trino del jilguero que sobre el algarrobo canta
Que revuelo de cristales adormecidos
espejos, imágenes fragmentadas.
La tibieza de esta cama que me acoge bajo la rústica ventana
tiene amaneceres glaucos, perspectivas de naranjos y de agua
y el temblor ya no esperado de tu imagen deseada.
Las sombras que nacen del ayer no son sonoras
perdieron el color que les daba el canto
agazapadas como reptiles herméticos apenas son vuelo apenas son nada
Yo sigo abrazado a mi despertar ausente
esperando el primer rayo de sol que abrirá mis ojos ciegos
esperando tu lento caminar de estatua.
Alfombrado de espumas y de olvidos mi cuarto reza
Reverdecen algunos recuerdos y las coronas de laurel se ajan
Oh, la traición del tiempo que es seda, que es braña.
Dulce el abismo que me aguarda enrejado con las más duras raíces
Allí descansaré por fin junto a atroces alimañas
El abismo como sueño o espejo de agua en la ciénaga.
El abismo como paz inveterada.
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