Ricardo López Castro
*Deuteronómico*
Si revivo será porque aprovecho el hambre y la sed,
la fatiga y la apatía de los tejidos de un cuerpo
que imaginé para ti.
Para sentirte, cambié mis ideales,
se fugaron, presos de promesas
que ni el mismo tiempo curó.
No me condenaron, pero habitaron en mí sus reticencias,
sus apuros, sus embarazosos métodos de aprendizaje.
Te separé de mí, me introduje a la poesía,
para armarte de nuevo en mi rompecabezas,
para amarte de nuevo, coloqué una sola pieza.
Y no era musical tan solo,
era armónica, y tu sombra se alió con el viento,
y emprendieron mi búsqueda.
No creo en los ídolos...
Te dije, mientras...
Me presentaste ante tus labios...
A dos perfectos desconocidos.
la fatiga y la apatía de los tejidos de un cuerpo
que imaginé para ti.
Para sentirte, cambié mis ideales,
se fugaron, presos de promesas
que ni el mismo tiempo curó.
No me condenaron, pero habitaron en mí sus reticencias,
sus apuros, sus embarazosos métodos de aprendizaje.
Te separé de mí, me introduje a la poesía,
para armarte de nuevo en mi rompecabezas,
para amarte de nuevo, coloqué una sola pieza.
Y no era musical tan solo,
era armónica, y tu sombra se alió con el viento,
y emprendieron mi búsqueda.
No creo en los ídolos...
Te dije, mientras...
Me presentaste ante tus labios...
A dos perfectos desconocidos.