emiled
Poeta adicto al portal
Visiones I (El planeta rojo...de sangre)
I-
Cuando hubo acallado el glorioso estruendo
que precedió a la tormenta y removió el oleaje del mar,
entonces llamaron los hombres a las bestias
del Erebo, y ofrecieron su festín entre lágrimas.
Las desgracias de las guerras no alcanzaron;
ni los ríos turbios apaciguaron;
¡La muerte, como un rey victorioso
clavó se nefasta bandera sobre los campos ensangrentados!
II-
Y el invierno creó hielos en el corazón;
Escarchas agitaron las rojeces del alma.
El color verdoso de aquél cielo de otoño
Se esfumó con el inquieto caer de la lluvia.
Y yo, que había anhelado las ingratas primaveras,
que bebí las pálidas luces del verano.
Yo, que tenía en el rostro el ardor de las lágrimas
y en el pecho la impaciencia y el horrible veneno,
miré entre las espesas nieblas y la lluvia,
y vi que corrían inquietos ríos de sangre.
Los bosques habían palidecido y resecado los ramajes
Por la mano cruel y tediosa de la muerte.
Lagos y montañas rojas, el planeta rojo.
Entre tantas visiones y nocturnos desvelos,
siempre con grietas en el tugurio del alma,
ninguna fue tan horrible como la aquí contada.
III-
Entonces, cuando hube terminado de contemplar
aquél triste y lóbregue espectáculo de sangre y soledades,
ya había amanecido en el arco de la bóveda azul, y el día
ya mostraba al planeta sus santísimos fulgores.
Fue así que me tendí en suelo polvoriento y lloré,
Y en la alta cúspide del cielo
se instaló majestuoso el imponente astro,
y con indolentes y furiosos ojos me observaba.
-EMILIANO RUIZ DIAZ-