La memoria no recuerda... duele, confunde.
Cuando está todo listo y bien, me nubla.
Me encierra, y no encuentro la salida.
Y volver atrás tan sólo por un instante,
es como una visita al infierno.
Las llamas me queman, me hieren.
El calor me sofoca,
pero se siente mejor que el frío del vacío, de la soledad.
Caigo en pozos profundos, tropiezo con rocas,
tropiezo con lo que ya tropecé,
y con lo que tropezaré por siempre.
Tropiezo nuevamente con ese obstáculo,
aquel que nunca pude vencer.
Se encuentra estático, siempre en el mismo lugar.
Nada lo desplaza, siempre está ahí.
Y la lección es: aunque el tiempo trae cambios,
hay cosas que no cambian nunca.
Cuando está todo listo y bien, me nubla.
Me encierra, y no encuentro la salida.
Y volver atrás tan sólo por un instante,
es como una visita al infierno.
Las llamas me queman, me hieren.
El calor me sofoca,
pero se siente mejor que el frío del vacío, de la soledad.
Caigo en pozos profundos, tropiezo con rocas,
tropiezo con lo que ya tropecé,
y con lo que tropezaré por siempre.
Tropiezo nuevamente con ese obstáculo,
aquel que nunca pude vencer.
Se encuentra estático, siempre en el mismo lugar.
Nada lo desplaza, siempre está ahí.
Y la lección es: aunque el tiempo trae cambios,
hay cosas que no cambian nunca.