GUSTAPOESIA
Poeta recién llegado
Vistas desde un acantilado.
Juntos y engarzados por el amor,
amor que se ciñe a la pareja,
y sirve de combustible para hacer camino,
camino de vida,
camino de esperanza.
Camino con tramos de rosas y espinas,
trayectos bañados de dulce y templada miel,
para deslizar con deleite y alegría,
y otros con árboles caídos,
mostrando amenazantes ramas extendidas,
que dificultan la andanza,
pero no la frena si perdura el amor.
“El amor” ese gran condicionante,
gran maestro del tiempo,
que dilata los recorridos placenteros,
y permite atajar los trechos tortuosos.
La pareja puede hacer camino sin amor,
más oscuro, tenebroso y sinuoso,
duradero y de por vida
o extinguido en lo alto de un acantilado.
Acantilado que finaliza el andar
pero que permite contemplar
la belleza profunda que hay más allá.
Es ahí, en el acantilado,
“añorando y extrañando”,
el frescor del amor en el rostro,
la respiración cortada para bucear
en las profundidades del placer,
las olas que arrastran a nuevos destinos.
Es el momento, el instante,
en donde se necesita volver a descubrir,
un nuevo amor,
un nuevo sentir,
un nuevo camino.
Juntos y engarzados por el amor,
amor que se ciñe a la pareja,
y sirve de combustible para hacer camino,
camino de vida,
camino de esperanza.
Camino con tramos de rosas y espinas,
trayectos bañados de dulce y templada miel,
para deslizar con deleite y alegría,
y otros con árboles caídos,
mostrando amenazantes ramas extendidas,
que dificultan la andanza,
pero no la frena si perdura el amor.
“El amor” ese gran condicionante,
gran maestro del tiempo,
que dilata los recorridos placenteros,
y permite atajar los trechos tortuosos.
La pareja puede hacer camino sin amor,
más oscuro, tenebroso y sinuoso,
duradero y de por vida
o extinguido en lo alto de un acantilado.
Acantilado que finaliza el andar
pero que permite contemplar
la belleza profunda que hay más allá.
Es ahí, en el acantilado,
“añorando y extrañando”,
el frescor del amor en el rostro,
la respiración cortada para bucear
en las profundidades del placer,
las olas que arrastran a nuevos destinos.
Es el momento, el instante,
en donde se necesita volver a descubrir,
un nuevo amor,
un nuevo sentir,
un nuevo camino.
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