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Viviendo para no olvidar

benignorod

Poeta que considera el portal su segunda casa
En un mar de incertidumbre
se debaten los pasos al caminar,
son desiertos en los senderos de los pueblos
escondidos en un encierro,
el ser se pregunta ¿Qué es vivir?
y siguió andando,
se refugió en la otredad
buscando lo impoluto del tiempo…
Caminó por montes y sabanas,
llegó a la ladera de un rio,
se acercó a los parques vacíos,
anduvo por las calles en silencio
y cruzó los senderos de la vida.

Vive leyendo la vida,
como un libro universal,
interpretando sus grietas… sin olvidar,
el ser siguió andando
y las preguntas volaron…
¿A dónde se fueron el canto de las aves?
¿A dónde se fueron el perfume de las flores?
¿A dónde se fueron las sonrisas de los niños?
¿A dónde se fueron las palabras?
¿A dónde se fueron los saludos y abrazos?
¿A dónde se fueron los buenos días?
y así, ¿Hacia dónde se fueron tantas cosas?
será, que aún puedes pensa
será, que aún puedes recordar,
entonces, dime aunque sea
entre el eco del viento.
¿A dónde se fueron?
¿Cuándo los vuelvo a encontrar?

Se abrieron las ventanas de esperanzas
viviendo para no olvidar,
y el ser siguió andando,
andando hasta mas no poder…
Visitó los parques de sonrisas,
corrió entre la brisa del mar,
se extasió en el paisaje de las estrellas,
viajó por los mares de ilusión,
presenció a las abejas polinizando las flores,
estrechó una mano amiga,
sintió el abrazo del día
cruzando el umbral de la noche,
y entonces en un sonido
la semblanza del recuerdo… una herida,
cuando llego la nube gris
queriendo contagiar el miedo,
y la prudencia se escapa
para sentir de nuevo la paz.


Benigno Rodríguez
Venezuela 21-04-2020
 
Última edición:
En un mar de incertidumbre
se debaten los pasos al caminar,
son desiertos en los senderos de los pueblos
escondidos en un encierro,
el ser se pregunta ¿Qué es vivir?
y siguió andando,
se refugió en la otredad
buscando lo impoluto del tiempo…
Caminó por montes y sabanas,
llegó a la ladera de un rio,
se acercó a los parques vacíos,
anduvo por las calles en silencio
y cruzó los senderos de la vida.

Vive leyendo la vida,
como un libro universal,
interpretando sus grietas… sin olvidar,
el ser siguió andando
y las preguntas volaron…
¿A dónde se fueron el canto de las aves?
¿A dónde se fueron el perfume de las flores?
¿A dónde se fueron las sonrisas de los niños?
¿A dónde se fueron las palabras?
¿A dónde se fueron los saludos y abrazos?
¿A dónde se fueron los buenos días?
y así, ¿Hacia dónde se fueron tantas cosas?
será, que aún puedes pensa
será, que aún puedes recordar,
entonces, dime aunque sea
entre el eco del viento.
¿A dónde se fueron?
¿Cuándo los vuelvo a encontrar?

Se abrieron las ventanas de esperanzas
viviendo para no olvidar,
y el ser siguió andando,
andando hasta mas no poder…
Visitó los parques de sonrisas,
corrió entre la brisa del mar,
se extasió en el paisaje de las estrellas,
viajó por los mares de ilusión,
presenció a las abejas polinizando las flores,
estrechó una mano amiga,
sintió el abrazo del día
cruzando el umbral de la noche,
y entonces en un sonido
la semblanza del recuerdo… una herida,
cuando llego la nube gris
queriendo contagiar el miedo,
y la prudencia se escapa
para sentir de nuevo la paz.


Benigno Rodríguez
Venezuela 21-04-2020


Un buen recorrido por la vida con final esperanzado.

Saludos,

Palmira
 
En un mar de incertidumbre
se debaten los pasos al caminar,
son desiertos en los senderos de los pueblos
escondidos en un encierro,
el ser se pregunta ¿Qué es vivir?
y siguió andando,
se refugió en la otredad
buscando lo impoluto del tiempo…
Caminó por montes y sabanas,
llegó a la ladera de un rio,
se acercó a los parques vacíos,
anduvo por las calles en silencio
y cruzó los senderos de la vida.

Vive leyendo la vida,
como un libro universal,
interpretando sus grietas… sin olvidar,
el ser siguió andando
y las preguntas volaron…
¿A dónde se fueron el canto de las aves?
¿A dónde se fueron el perfume de las flores?
¿A dónde se fueron las sonrisas de los niños?
¿A dónde se fueron las palabras?
¿A dónde se fueron los saludos y abrazos?
¿A dónde se fueron los buenos días?
y así, ¿Hacia dónde se fueron tantas cosas?
será, que aún puedes pensa
será, que aún puedes recordar,
entonces, dime aunque sea
entre el eco del viento.
¿A dónde se fueron?
¿Cuándo los vuelvo a encontrar?

Se abrieron las ventanas de esperanzas
viviendo para no olvidar,
y el ser siguió andando,
andando hasta mas no poder…
Visitó los parques de sonrisas,
corrió entre la brisa del mar,
se extasió en el paisaje de las estrellas,
viajó por los mares de ilusión,
presenció a las abejas polinizando las flores,
estrechó una mano amiga,
sintió el abrazo del día
cruzando el umbral de la noche,
y entonces en un sonido
la semblanza del recuerdo… una herida,
cuando llego la nube gris
queriendo contagiar el miedo,
y la prudencia se escapa
para sentir de nuevo la paz.


Benigno Rodríguez
Venezuela 21-04-2020
Muy bello tu poema Benigno, lo sentí muy profundo que parecía era yo la que iba deslizándome por todos los versos para acabar de frente al mar y con la serenidad que eso significa, muy lindo poeta, feliz día de confinamiento, un abrazo
 
En un mar de incertidumbre
se debaten los pasos al caminar,
son desiertos en los senderos de los pueblos
escondidos en un encierro,
el ser se pregunta ¿Qué es vivir?
y siguió andando,
se refugió en la otredad
buscando lo impoluto del tiempo…
Caminó por montes y sabanas,
llegó a la ladera de un rio,
se acercó a los parques vacíos,
anduvo por las calles en silencio
y cruzó los senderos de la vida.

Vive leyendo la vida,
como un libro universal,
interpretando sus grietas… sin olvidar,
el ser siguió andando
y las preguntas volaron…
¿A dónde se fueron el canto de las aves?
¿A dónde se fueron el perfume de las flores?
¿A dónde se fueron las sonrisas de los niños?
¿A dónde se fueron las palabras?
¿A dónde se fueron los saludos y abrazos?
¿A dónde se fueron los buenos días?
y así, ¿Hacia dónde se fueron tantas cosas?
será, que aún puedes pensa
será, que aún puedes recordar,
entonces, dime aunque sea
entre el eco del viento.
¿A dónde se fueron?
¿Cuándo los vuelvo a encontrar?

Se abrieron las ventanas de esperanzas
viviendo para no olvidar,
y el ser siguió andando,
andando hasta mas no poder…
Visitó los parques de sonrisas,
corrió entre la brisa del mar,
se extasió en el paisaje de las estrellas,
viajó por los mares de ilusión,
presenció a las abejas polinizando las flores,
estrechó una mano amiga,
sintió el abrazo del día
cruzando el umbral de la noche,
y entonces en un sonido
la semblanza del recuerdo… una herida,
cuando llego la nube gris
queriendo contagiar el miedo,
y la prudencia se escapa
para sentir de nuevo la paz.


Benigno Rodríguez
Venezuela 21-04-2020
Frente a la desesperación, la desazón, el abatimiento... la esperanza como antídoto que en estos tristes momentos nos lleva a pensar un mundo mejor, mas solidario.
Bello poema Benigno!
Un abrazo
 

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