Robsalz
Poeta que considera el portal su segunda casa
Tú no te animas a dar inicio al conteo
y mi gancho de izquierda se ha quedado sin voz,
cada vez que me besas te echo de menos,
cada vez es más probable que estrene otro colchón.
Si tuviera elección u ofertas esperando a mi puerta
habría aceptado el escape, el delirio, la emoción
aunque luego llegara en la noche a contarte
que estoy casi muerto del trabajo de hoy.
¿Quién se queda con los platos sucios?
si el consuelo de vernos no es tan grato,
me olvidé los recuerdos y ahora son vagabundos
que habitan en el viejo cajón del gato.
Ya no echo de menos que me pintes los labios
ni imaginarme el mar al verte a los ojos,
me sigues dando un beso y se siente extraño
que no te tenga como antojo.
Mi sonrisa empezó a vivir sin vivir en mis adentros,
a todos les cuento que te amo y nadie sabe
que comulgo con una comitiva que carece de sueños
y que tiene una relación sin amor ni ley.
Me debo a mí mismo más de tres disculpas
y ya no tengo uñas vivas por culpa del rencor,
las luces del salón se han vuelto oscuras
y el tiempo se me pasa sin pizca de emoción.
¿Quién se queda con los platos sucios?
pase lo que pase ya no pasa nada entre los dos,
hacemos el amor y no me siento tuyo
y tú me das una mirada que nunca nació.
y mi gancho de izquierda se ha quedado sin voz,
cada vez que me besas te echo de menos,
cada vez es más probable que estrene otro colchón.
Si tuviera elección u ofertas esperando a mi puerta
habría aceptado el escape, el delirio, la emoción
aunque luego llegara en la noche a contarte
que estoy casi muerto del trabajo de hoy.
¿Quién se queda con los platos sucios?
si el consuelo de vernos no es tan grato,
me olvidé los recuerdos y ahora son vagabundos
que habitan en el viejo cajón del gato.
Ya no echo de menos que me pintes los labios
ni imaginarme el mar al verte a los ojos,
me sigues dando un beso y se siente extraño
que no te tenga como antojo.
Mi sonrisa empezó a vivir sin vivir en mis adentros,
a todos les cuento que te amo y nadie sabe
que comulgo con una comitiva que carece de sueños
y que tiene una relación sin amor ni ley.
Me debo a mí mismo más de tres disculpas
y ya no tengo uñas vivas por culpa del rencor,
las luces del salón se han vuelto oscuras
y el tiempo se me pasa sin pizca de emoción.
¿Quién se queda con los platos sucios?
pase lo que pase ya no pasa nada entre los dos,
hacemos el amor y no me siento tuyo
y tú me das una mirada que nunca nació.