Chema Ysmer
Poeta que considera el portal su segunda casa
Anhelos de ti, envuelta por los sonidos de la calle
que lo abarca todo, sin perderte.
Deseos de ir paseándote entre páginas de un libro
como el que ronda al amor asomado tras las rejas
de frágil ortografía, desnuda entre los dedos.
No entiendo de geologías,
pero sé que bajo los verdes
de campos de fruta madura
las piedras están calientes
quizás, por la presión de un beso.
Hay mares que no secuestran las arenas de una playa
de carnes desmenuzadas, por las caricias de un tiempo
no escrito en ninguna parte.
Anhelo que por si sólo ilumina las aceras
los parques y los jardines, los bancos donde besarnos.
Hay pájaros que se pararon
por encima de nuestras cabezas
regalando oportuno aire, tantas veces deseado.
Somos cada vez más aire sin necesidad de escuelas,
el pulso que impide a la brasa
olvidarse pronto del fuego.
No tengo miedo al silencio,
vivo de tu geografía
de acantilados y puertos,
no echo a perder la lluvia
almacenada en tus ojos,
vivo de ser en tu vida
vida doblemente viva,
envuelta en atardeceres rojos.