Alberto J. Pacheco Buezo
Poeta recién llegado
Vuelen palabras, vuelen; crucen raudos los crespos de la plutónica obscura y velen.
Que el viaje puede sonar raro, que incluso a burlarles lleguen;
pero para llegar a sus oídos, palabras vuelen.
Si las nubes se interponen a la vista, borrosas, recuerden con imagen el afecto que a ella le tengo
y de la mente, en destello brillaran gloriosas.
Llueve cielo te doy permiso de llover. Porque mientras ellas con nuevas no retornen
ni creas que me voy a mover.
Pues si retornan, soy dicha, si no vuelven, lo voy a resolver;
pero si crees que daré algún paso, puedes empezar a llover.
Se me termina la noche, que se me duerme la sombra. Una nocturna murió deseando convertirte en mi gran obra
Acabada por la luz del día, y su placer como flecha y su oleaje que nombra.
Decidida a ser fulgor, pero que hoy nublada, te alumbra.
Que lo haga no es mal, que sonría al hacerlo normal,
¿que por qué te escribí esto a ti?
Porque eres genial.