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Vuelo nocturno-.

BEN.

Poeta que considera el portal su segunda casa
Pero cuidado, cuidado:

volad, hijos míos, alto, cuando

se produzca el asesinato de los caballos,

y las lunas emitan su resplandor casi místico.

En las fuentes siempre habrá reposo

como dentro de los estanques de flores marchitas,

siempre que, entre los leones metálicos de las fábricas,

y entre las sagradas

esquelas, repletas de voltios, el volumen de las aguas

crezca, y haga desaparecer las nubes de insectos

apáticos.

Yo he procurado ofrecer el sonido de las campanas,

abrazar a un moribundo, cuando el sol porfía por

las extensas amenazas de un niño secuestrado.

Y en esas lágrimas me he visto reflejado.



©
 
Pero cuidado, cuidado:

volad, hijos míos, alto, cuando

se produzca el asesinato de los caballos,

y las lunas emitan su resplandor casi místico.

En las fuentes siempre habrá reposo

como dentro de los estanques de flores marchitas,

siempre que, entre los leones metálicos de las fábricas,

y entre las sagradas

esquelas, repletas de voltios, el volumen de las aguas

crezca, y haga desaparecer las nubes de insectos

apáticos.

Yo he procurado ofrecer el sonido de las campanas,

abrazar a un moribundo, cuando el sol porfía por

las extensas amenazas de un niño secuestrado.

Y en esas lágrimas me he visto reflejado.



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Excelente poema, querido amigo Ben, muy substancioso y bien construido, enhorabuena. Abrazos, feliz fin de semana.
 
Yo he procurado ofrecer el sonido de las campanas, /abrazar a un moribundo, cuando el sol porfía por /las extensas amenazas de un niño secuestrado.
Y es que el poeta, querido amigo, siempre transita por los caminos insólitos en los que le aguarda el moribundo o el placentero sonido de una campana al atardecer. Caminos que nunca hollarán los prosaicos buscadores de paisajes cotidianos. Un excelente poema, amigo mío.
miguel
 
Y es que el poeta, querido amigo, siempre transita por los caminos insólitos en los que le aguarda el moribundo o el placentero sonido de una campana al atardecer. Caminos que nunca hollarán los prosaicos buscadores de paisajes cotidianos. Un excelente poema, amigo mío.
miguel


Muchas gracias Miguel, maestro en liturgias heterodoxas, un abrazo!!
 
Pero cuidado, cuidado:

volad, hijos míos, alto, cuando

se produzca el asesinato de los caballos,

y las lunas emitan su resplandor casi místico.

En las fuentes siempre habrá reposo

como dentro de los estanques de flores marchitas,

siempre que, entre los leones metálicos de las fábricas,

y entre las sagradas

esquelas, repletas de voltios, el volumen de las aguas

crezca, y haga desaparecer las nubes de insectos

apáticos.

Yo he procurado ofrecer el sonido de las campanas,

abrazar a un moribundo, cuando el sol porfía por

las extensas amenazas de un niño secuestrado.

Y en esas lágrimas me he visto reflejado.



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Sonidos placenteros en esa entrega donde el reflejo del poeta se siente como
aprisionado. me gustó. saludos de luzyabsenta
 
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