Ya no vuelo durmiendo,
vuelo despierto,
y de equipaje mis recuerdos van,
para que abriguen o den frescura,
según el lugar, según el momento.
A las montañas que conocí me acerco,
a las que mis ojos deslumbraron con sus grises,
rosados grises, azulados grises.
Que esfumaron mi alma hasta con ellas mezclarla,
Las que mostraron sus pies desnudos
metidos en el cielo,
cielo por el que jamás navegué...
en el que hoy me reflejo.
A las coníferas me abrazo... eterno,
perpetuando el verde silencio,
y a las piedras elegantes,
que extrañas figuras formaron
para ser por nubes acariciadas.
Bebo de la nieve que nunca pise,
y me maravillo admirado
de ver al ciervo correr,
a los ríos caer desde el misterioso y profundo
corazón plateado o dorado tal vez.
Vuelo volador
vuelo,
despierto vuelo.