… e imaginando esos ápices de nuestras cosas…
y, con esos caballos que trotan en nuestro interior;
con los ojos, como mineros hacia el corazón…
y con todas esas puertas que se abren por los oleajes,
con esos barrios que flotan por nuestros anhelos…
como el perejil por el trueno,
y los malabaristas por una buhardilla
con esqueleto de los mercados...
como los retales de ese vuelo a la eternidad….
y, con esos caballos que trotan en nuestro interior;
con los ojos, como mineros hacia el corazón…
y con todas esas puertas que se abren por los oleajes,
con esos barrios que flotan por nuestros anhelos…
como el perejil por el trueno,
y los malabaristas por una buhardilla
con esqueleto de los mercados...
como los retales de ese vuelo a la eternidad….