Rey de la Patagonia
Poeta adicto al portal
Va el sol a su guarida,
temeroso atardecer coronado por tus destellos,
que vuelves tú , me dicen los pájaros,
acurrucados en sus nidos.
que vuelves de tu vestida con esta tarde.
Cuantas veces te busque en estos colores,
cuantas, noches, cuanta bruma, cuanta niebla,
tantos años de recuerdos difusos,
dejándolos pasar como si fueran de otro.
La playa sola como siempre,
los ojos viejos de tu tiempo,
la boca preñada de un único beso,
corazón oculto en el pecho,
guardado para ti.
Cómplices del viento mis versos,
cómplice tuyo que me trae tu aliento,
blanquean las rosas al alba,
cuando te escribo,
llena la pluma de nocturnos suspiros,
bañados de plata.
En medio de tanto silencio,
devela el mar su angustia primaveral,
yo y mis días escondidos,
yo y las olas que imagino en tu pelo,
vuelves tu susurran los pájaros,
tímidamente a mi oído.
temeroso atardecer coronado por tus destellos,
que vuelves tú , me dicen los pájaros,
acurrucados en sus nidos.
que vuelves de tu vestida con esta tarde.
Cuantas veces te busque en estos colores,
cuantas, noches, cuanta bruma, cuanta niebla,
tantos años de recuerdos difusos,
dejándolos pasar como si fueran de otro.
La playa sola como siempre,
los ojos viejos de tu tiempo,
la boca preñada de un único beso,
corazón oculto en el pecho,
guardado para ti.
Cómplices del viento mis versos,
cómplice tuyo que me trae tu aliento,
blanquean las rosas al alba,
cuando te escribo,
llena la pluma de nocturnos suspiros,
bañados de plata.
En medio de tanto silencio,
devela el mar su angustia primaveral,
yo y mis días escondidos,
yo y las olas que imagino en tu pelo,
vuelves tu susurran los pájaros,
tímidamente a mi oído.