Corazón triste
Corazón dolido
No llores solo vuélvete de piedra.
Corazón abandonado
Corazón herido y desolado
No llores solo vuélvete de piedra.
Corazón maltratado
Corazón apuñalado
No llores solo vuélvete de piedra.
Corazón ignorado
Corazón desanimado
No llores solo vuélvete de piedra.
Corazón tu que en el amor confiaste y amor diste traicionado te viste.
Mas tu culpa no fue pues tu ingenuidad fue aprovechada y tu bondad atropellada.
Tu buena fe mal interpretada por estupidez.
Así que corazón yo te pido que no llores tu desdicha, ni llores por su abandono, ni grites en desesperación, solo vuélvete de piedra.
Y cuando ella regrese y tu amor nuevamente busque regálale una roca y dile adiós, y entenderá lo que te hizo y llorara sobre esa roca.
Pues sabrá que tú aunque amor un día diste ya eres incapaz, pues su traición, su atropello y su abandono no te hicieron llorar, solo te canso.
Te fortaleció a tal manera que tú en vez de botar lagrimas y gritar porque, en vez de lamerte las heridas como un perro de la calle y vagabundear desconcertado como un loco en la calle te defendiste y simplemente te volviste de piedra.
Corazón dolido
No llores solo vuélvete de piedra.
Corazón abandonado
Corazón herido y desolado
No llores solo vuélvete de piedra.
Corazón maltratado
Corazón apuñalado
No llores solo vuélvete de piedra.
Corazón ignorado
Corazón desanimado
No llores solo vuélvete de piedra.
Corazón tu que en el amor confiaste y amor diste traicionado te viste.
Mas tu culpa no fue pues tu ingenuidad fue aprovechada y tu bondad atropellada.
Tu buena fe mal interpretada por estupidez.
Así que corazón yo te pido que no llores tu desdicha, ni llores por su abandono, ni grites en desesperación, solo vuélvete de piedra.
Y cuando ella regrese y tu amor nuevamente busque regálale una roca y dile adiós, y entenderá lo que te hizo y llorara sobre esa roca.
Pues sabrá que tú aunque amor un día diste ya eres incapaz, pues su traición, su atropello y su abandono no te hicieron llorar, solo te canso.
Te fortaleció a tal manera que tú en vez de botar lagrimas y gritar porque, en vez de lamerte las heridas como un perro de la calle y vagabundear desconcertado como un loco en la calle te defendiste y simplemente te volviste de piedra.