yomboki
Poeta que considera el portal su segunda casa
Recorro el borde de tu mar con la mirada,
hinchada me provocas desde tu orilla
con miradas agazapadas en un suspiro;
voy a donde tus olas se agitan por tu pecho,
descanso en ti,
sucumbo en el cristal de tu ave-enredadera
y me fragmento en espiral,
me cobijo con tus piernas.
Voy a ti hipnotizado y ciego,
con la resistencia de un papel
tocado por el viento,
me detengo un momento,
el suficiente para reposar
un silencio por tus ojos,
después
tu corriente me arrastra impetuosa,
yo, sediento
vuelvo a nacer dentro de ti.
hinchada me provocas desde tu orilla
con miradas agazapadas en un suspiro;
voy a donde tus olas se agitan por tu pecho,
descanso en ti,
sucumbo en el cristal de tu ave-enredadera
y me fragmento en espiral,
me cobijo con tus piernas.
Voy a ti hipnotizado y ciego,
con la resistencia de un papel
tocado por el viento,
me detengo un momento,
el suficiente para reposar
un silencio por tus ojos,
después
tu corriente me arrastra impetuosa,
yo, sediento
vuelvo a nacer dentro de ti.
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