XI.- De tus labios, vacías caracolas.

UCRONICO

Poeta recién llegado
De tus labios, vacías caracolas,
donde cupo el rumor de siete mares
y el furor de incesantes marejadas,
ha nacido el cantar de mis cantares,
y he bebido la espuma de las olas
que agitaban en sendas ensenadas
dos lenguas enlazadas
en singular batalla,
sin sangre ni metralla;
batalla no ganada ni perdida:
que antes que la derrota fue la huida.
¿Por qué han enmudecido de repente,
sin una despedida
que torne mi razón y la sustente?

Sobre el lienzo de piel que es para tu alma
inconsútil morada transitoria,
como túnica añil del Nazareno,
borda en vano volutas mi memoria,
embriagada en el cáliz de la calma
que a mi angustia brindaste casi lleno,
ignorando el veneno
que gustoso bebía,
sabiendo que lo hacía
con narcótico estímulo engañoso
que del lance me daba victorioso.
¿Quién ceñirá tan dócil vestidura
tras mi exilio forzoso
al país de tu ausencia y mi amargura?

He buscado un resquicio, una fisura,
una merma de acero en tu coraza...
quijotesca es tu adarga antigua, hidalga
tu estirpe trasnochada que rechaza
el final de su tempo y que procura
nuevas lides al rocín en que cabalga;
que brille y sobresalga
repintado el blasón
y el mástil del pendón
que no pudo inclinar mi ardor guerrero
(se vengaba así un Hado cicatero).
¿No ha forjado la punta de mi lanza
Hefaistos, el herrero,
del metal del deseo y la esperanza?

He fundado en estratos elevados
las estancias banales que construyo
con sillares sutiles como besos;
he soñado mi espacio con el tuyo
confundidos en uno y consagrados
para un culto de númenes traviesos
y acólitos obsesos
del goce de la vida,
sin tasa ni medida...
Pero ha de ser sacrílego y baldío
su rezar si el sagrario está vacío.
¿Dónde hallará reliquias venerables
mi fetichismo impío
de unos divos esquivos y mutables?
 
Última edición:
de tus labios, vacías caracolas,
donde cupo el rumor de siete mares
y el furor de incesantes marejadas,
ha nacido el cantar de mis cantares,
y he bebido la espuma de las olas
que agitaban en sendas ensenadas
dos lenguas enlazadas
en singular batalla,
sin sangre ni metralla;
batalla no ganada ni perdida:
que antes que la derrota fue la huida.
¿por qué han enmudecido de repente,
sin una despedida
que torne mi razón y la sustente?

sobre el lienzo de piel que es para tu alma
inconsútil morada transitoria,
como túnica añil del nazareno,
borda en vano volutas mi memoria,
embriagada en el cáliz de la calma
que a mi angustia brindaste casi lleno,
ignorando el veneno
que gustoso bebía,
sabiendo que lo hacía
con narcótico estímulo engañoso
que del lance me daba victorioso.
¿quién ceñirá tan dócil vestidura
tras mi exilio forzoso
al país de tu ausencia y mi amargura?

he buscado un resquicio, una fisura,
una merma de acero en tu coraza...
quijotesca es tu adarga antigua, hidalga
tu estirpe trasnochada que rechaza
el final de su tempo y que procura
nuevas lides al rocín en que cabalga;
que brille y sobresalga
repintado el blasón
y el mástil del pendón
que no pudo inclinar mi ardor guerrero
(se vengaba así un hado cicatero).
¿no ha forjado la punta de mi lanza
hefaistos, el herrero,
del metal del deseo y la esperanza?

he fundado en estratos elevados
las estancias banales que construyo
con sillares sutiles como besos;
he soñado mi espacio con el tuyo
confundidos en uno y consagrados
para un culto de númenes traviesos
y acólitos obsesos
del goce de la vida,
sin tasa ni medida...
pero ha de ser sacrílego y baldío
su rezar si el sagrario está vacío.
¿dónde hallará reliquias venerables
mi fetichismo impío
de unos divos esquivos y mutables?
bellas letras muy original y lleno de amor tu poema me encanto saludos
 
De tus labios, vacías caracolas,
donde cupo el rumor de siete mares
y el furor de incesantes marejadas,
ha nacido el cantar de mis cantares,
y he bebido la espuma de las olas
que agitaban en sendas ensenadas
dos lenguas enlazadas
en singular batalla,
sin sangre ni metralla;
batalla no ganada ni perdida:
que antes que la derrota fue la huida.
¿Por qué han enmudecido de repente,
sin una despedida
que torne mi razón y la sustente?

Sobre el lienzo de piel que es para tu alma
inconsútil morada transitoria,
como túnica añil del Nazareno,
borda en vano volutas mi memoria,
embriagada en el cáliz de la calma
que a mi angustia brindaste casi lleno,
ignorando el veneno
que gustoso bebía,
sabiendo que lo hacía
con narcótico estímulo engañoso
que del lance me daba victorioso.
¿Quién ceñirá tan dócil vestidura
tras mi exilio forzoso
al país de tu ausencia y mi amargura?

He buscado un resquicio, una fisura,
una merma de acero en tu coraza...
quijotesca es tu adarga antigua, hidalga
tu estirpe trasnochada que rechaza
el final de su tempo y que procura
nuevas lides al rocín en que cabalga;
que brille y sobresalga
repintado el blasón
y el mástil del pendón
que no pudo inclinar mi ardor guerrero
(se vengaba así un Hado cicatero).
¿No ha forjado la punta de mi lanza
Hefaistos, el herrero,
del metal del deseo y la esperanza?

He fundado en estratos elevados
las estancias banales que construyo
con sillares sutiles como besos;
he soñado mi espacio con el tuyo
confundidos en uno y consagrados
para un culto de númenes traviesos
y acólitos obsesos
del goce de la vida,
sin tasa ni medida...
Pero ha de ser sacrílego y baldío
su rezar si el sagrario está vacío.
¿Dónde hallará reliquias venerables
mi fetichismo impío
de unos divos esquivos y mutables?



Esta es una verdadera obra medieval, me remonte a esa época...que belleza las rimas...que fuerza en los versos...palabras magistrales...te felicito..hermoso...muy bello
 
De tus labios, vacías caracolas,
donde cupo el rumor de siete mares
y el furor de incesantes marejadas,
ha nacido el cantar de mis cantares,
y he bebido la espuma de las olas
que agitaban en sendas ensenadas
dos lenguas enlazadas
en singular batalla,
sin sangre ni metralla;
batalla no ganada ni perdida:
que antes que la derrota fue la huida.
¿Por qué han enmudecido de repente,
sin una despedida
que torne mi razón y la sustente?

Sobre el lienzo de piel que es para tu alma
inconsútil morada transitoria,
como túnica añil del Nazareno,
borda en vano volutas mi memoria,
embriagada en el cáliz de la calma
que a mi angustia brindaste casi lleno,
ignorando el veneno
que gustoso bebía,
sabiendo que lo hacía
con narcótico estímulo engañoso
que del lance me daba victorioso.
¿Quién ceñirá tan dócil vestidura
tras mi exilio forzoso
al país de tu ausencia y mi amargura?

He buscado un resquicio, una fisura,
una merma de acero en tu coraza...
quijotesca es tu adarga antigua, hidalga
tu estirpe trasnochada que rechaza
el final de su tempo y que procura
nuevas lides al rocín en que cabalga;
que brille y sobresalga
repintado el blasón
y el mástil del pendón
que no pudo inclinar mi ardor guerrero
(se vengaba así un Hado cicatero).
¿No ha forjado la punta de mi lanza
Hefaistos, el herrero,
del metal del deseo y la esperanza?

He fundado en estratos elevados
las estancias banales que construyo
con sillares sutiles como besos;
he soñado mi espacio con el tuyo
confundidos en uno y consagrados
para un culto de númenes traviesos
y acólitos obsesos
del goce de la vida,
sin tasa ni medida...
Pero ha de ser sacrílego y baldío
su rezar si el sagrario está vacío.
¿Dónde hallará reliquias venerables
mi fetichismo impío
de unos divos esquivos y mutables?



Sin aliento he quedado, pues de una vez y todo seguido lo he leido, con agrado.
Gran poema, mi amigo, gran poema, al que hay que volver a deleitarse.

Un abrazo.
 

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