UCRONICO
Poeta recién llegado
En el claustro materno
no distingo las noches de los días;
un embarazo eterno
amenaza el comienzo de mi vida.
He bajado mil veces al infierno,
y en sus aguas ardientes y baldías
he nadado sin rumbo ni gobierno
buscando siempre a ciegas la salida.
Famélicas jaurías
de buitres y de harpías
apostaron su suerte tras el rastro
de unas ubres turgentes y lechosas
que fecundan la tierra prometida
donde siembran los hombres agonías
y gusanos que alumbren mariposas.
Es la frágil placenta de alabastro
prolífico crisol
que trasluce las luces nebulosas
de los faros que guían mi partida...
¿... O tarro de formol
donde guardan las madres, pesarosas,
su preñez malograda y malparida?
No me llames en vano, vida mía,
que maldices mi nombre si me nombras.
Cuanto más brilla el sol
más perfila los bordes de las sombras.
Luz del sol, no me alumbres todavía.
no distingo las noches de los días;
un embarazo eterno
amenaza el comienzo de mi vida.
He bajado mil veces al infierno,
y en sus aguas ardientes y baldías
he nadado sin rumbo ni gobierno
buscando siempre a ciegas la salida.
Famélicas jaurías
de buitres y de harpías
apostaron su suerte tras el rastro
de unas ubres turgentes y lechosas
que fecundan la tierra prometida
donde siembran los hombres agonías
y gusanos que alumbren mariposas.
Es la frágil placenta de alabastro
prolífico crisol
que trasluce las luces nebulosas
de los faros que guían mi partida...
¿... O tarro de formol
donde guardan las madres, pesarosas,
su preñez malograda y malparida?
No me llames en vano, vida mía,
que maldices mi nombre si me nombras.
Cuanto más brilla el sol
más perfila los bordes de las sombras.
Luz del sol, no me alumbres todavía.
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