• Nuevo Hazte Mecenas sin publicidad, blog propio, y apoya la poesía en español. Mi Libro de Poesía · Métrica Española (beta)

XXIII.- Invitado a tu mesa por Cupido.

UCRONICO

Poeta recién llegado
Invitado a tu mesa por Cupido,
flechador que dispara cuando invita,
probé un licor prohibido:
bebí un agua bendita
macerada en el loto del olvido.


No ha secado la fuente de saliva
de mi boca el verano que se ha ido,
ni ha cesado mi sangre fugitiva
de manar, tras vagar vena por vena,
del corazón herido
que la quiere cautiva.


Escucho que resuena
su sonoro latido
y el eco del vacío que me llena
tras mi coraza viva,
como el grito de un árbol que, vencido
por el rayo, redime su condena
con un llanto de lluvia compasiva,
llorar de madre buena,
que mitiga su sed vital y apura
los rescoldos de un fuego inextinguido.


Sólo debo dolor y calentura
al ardor enfermizo de febrero,
y al reparo imprudente de una pena,
al amparo de un pecho empedernido,
"oh dichosa ventura",
el amor verdadero.


Cautivo de una noche tan oscura
como un vacío lleno de ceguera,
yo, un aprendiz de homero,
de camino al lugar de la ucronía,
no pensaba encontrar quien me quisiera;
y al escuchar "te quiero"
es de nuevo mi otoño primavera
y no siento más dicha que la mía.


Yo que quise matar al ballestero
que abatió de un flechazo la quimera
que flotaba funámbula y ligera
sobre el filo invisible de mi día,
envainaré mi acero;
que dejó mi horizonte despejado
su dardo verdadero,
y al incierto país de la utopía,
te juro que prefiero
habitar en tu pecho enamorado.
 
Última edición:
Invitado a tu mesa por Cupido,
flechador que dispara cuando invita,
probé un licor prohibido:
bebí un agua bendita
macerada en el loto del olvido.

No ha secado la fuente de saliva
de mi boca el verano que se ha ido,
ni ha cesado mi sangre fugitiva
de manar, tras vagar vena por vena,
del corazón herido
que la quiere cautiva.

Escucho que resuena
su sonoro latido
y el eco del vacío que me llena
tras mi coraza viva,
como el grito de un árbol que, vencido
por el rayo, redime su condena
con un llanto de lluvia compasiva,
llorar de madre buena,
que mitiga su sed vital y apura
los rescoldos de un fuego inextinguido.

Sólo debo dolor y calentura
al ardor enfermizo de febrero,
y al reparo imprudente de una pena,
al amparo de un pecho empedernido,
“oh dichosa ventura”,
el amor verdadero.

Cautivo de una noche tan oscura
como un vacío lleno de ceguera,
yo, un aprendiz de homero,
de camino al lugar de la ucronía,
no pensaba encontrar quien me quisiera;
y al escuchar “te quiero”
es de nuevo mi otoño primavera
y no siento más dicha que la mía.

Yo que quise matar al ballestero
que abatió de un flechazo la quimera
que flotaba funámbula y ligera
sobre el filo invisible de mi día,
envainaré mi acero;
que dejó mi horizonte despejado
su dardo verdadero,
y, al incierto país de la utopía,
te juro que prefiero
habitar en tu pecho enamorado.


Amigo
que grato es venir hasta tus letras de ligas mayores
y encontrarme con este romanticismo y ternura
en cada verso, es el amor que llega y transforma.
mis estrellas y cariños
Ana
 
Grande, hermoso manifestar de amor, exquisita pagina poeta, un abrazo.
 

MundoPoesía se mantiene gracias a la publicidad y al apoyo de nuestros Mecenas.

✦ Hazte Mecenas

Sin publicidad · Blog propio · Apoya la poesía en español

Atrás
Arriba