Pescador nublado
Poeta que considera el portal su segunda casa
Esta noche la batalla es contra las estrellas,
me cortarán; yo trataré de morderlas,
no importa cuanto brille, terminaré destruido en mil centellas.
Ya no habrá espacio para esconderme,
ya no habrá algo que pueda hacer,
no habrá gente que salvar, ni nada que pueda absolverme.
A veces creo que necesito perder para hacerlo bien,
y los placeres apenas comienzan;
en mi abrigo se esconde un asesino con desdén.
Quisiera haber dormido hasta tarde,
todo comienza a fusionarse,
nunca sabré cuanto brillé, ni cuanto era agotable.
Ahora que la penumbra se posó en mi mente,
regreso deshecho y sin mi orgullo,
en este lugar ya nada es permanente.
Esta noche dejaré de ser yo, se perderá mi razón,
cuando menos lo esperes estaré comiendo de mis propios ojos,
mis palabras se perderán, no habrá forma de rearmarlas ni más pasión.
Tendré que lastimarme para saber si aun siento,
contener la respiración para comprobar que la necesito;
encerrarme; después salir para saber si no me abandono el viento.
A veces creo que tengo que caer para hacerlo como se debe,
no hay edificios que estén en pie, ni un hogar al cual regresar,
lave tanto mi piel del odio que me convertí en aguanieve.
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