coral
Una dama muy querida en esta casa.
Sin nombre estos versos.
Está desierta de lunas y de arenas
de soles y palmeras de aguas cristalinas,
de verdes campos floreciendo,
sin lucir margaritas amarillas en sus cabellos.
de soles y palmeras de aguas cristalinas,
de verdes campos floreciendo,
sin lucir margaritas amarillas en sus cabellos.
¡No tiene sed porque su sed se la quitó
un no te quiero y llenó con un suspiro
todo el firmamento guardando su secreto!
un no te quiero y llenó con un suspiro
todo el firmamento guardando su secreto!
Nadie penetra en su enajenado pensamiento,
no sé si es que sólo ve su mundo con unos ojos ciegos
o se le apagó la luz del pensamiento
por unos versos que hicieron olvidar
los regalos del dueño del universo.
no sé si es que sólo ve su mundo con unos ojos ciegos
o se le apagó la luz del pensamiento
por unos versos que hicieron olvidar
los regalos del dueño del universo.
Miro y siento, y yo misma me condeno
a correr tras de la brisa para robar al sol un rayito
y ponerlo a sus pies para que palpite su corazón de nuevo.
a correr tras de la brisa para robar al sol un rayito
y ponerlo a sus pies para que palpite su corazón de nuevo.
Prudencia arenas
Coral
Coral
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