coral
Una dama muy querida en esta casa.
Con soplos de mi alma
Arropa el viento a las montañas,
el sol quemando la piel árida
¡y tu amor se fue, se fue!
¡y tu amor se fue, se fue!
como se escapa por entre los dedos las arenas,
de esas playas que soñé a tu lado.
de esas playas que soñé a tu lado.
Aquí estoy, impávida y serena
meditando, como aliviar
meditando, como aliviar
las penas ajenas.
No sé hasta donde se desprendan
las ligaduras que atan la conciencia,
No sé hasta donde se desprendan
las ligaduras que atan la conciencia,
y yo enferma, por esa sed de verdad,
de verdad sublime, que anime
de verdad sublime, que anime
a quitar de raíz lo mal sembrado,
para arar de nuevo los solitarios campos.
para arar de nuevo los solitarios campos.
¡Con soplos de mi alma!
quisiera evaporar las briznas
quisiera evaporar las briznas
de suspiros que están colgados,
en esas repisas con los únicos sueños,
rogándole a los santos
que sea perfecto lo imperfecto.
en esas repisas con los únicos sueños,
rogándole a los santos
que sea perfecto lo imperfecto.
¡Arropa el viento a las montañas!
montañas, que caminé despacio,
montañas, que caminé despacio,
para enterrar todos mis lamentos
y mis suspiros con mis dudas.
¡Bañar quisiera, mi piel desnuda!
¡con algo de luz para impartir ternura!
para no sucumbir, teñida de amargura.
y mis suspiros con mis dudas.
¡Bañar quisiera, mi piel desnuda!
¡con algo de luz para impartir ternura!
para no sucumbir, teñida de amargura.
Prudencia arenas
Coral
Coral
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