coral
Una dama muy querida en esta casa.
La mujer enamorada...
Despierta cada mañana, con alegría en su alma.
Lava su cuerpo con esencias de malva,
viéndose en el espejo, buscando una cara bonita,
arreglándose deprisa, busca su mejor sonrisa.
Niña... Robándole a un gorrión, su lindo tono de voz
y en compañía de un ruiseñor, canta canciones de amor.
La mujer enamorada, arregla muy bien su casa,
con sábanas de encaje blanco, perfumadas de alhucema,
cojines almidonados, bordados, con hilos de finas sedas.
Mil flores de diferentes colores, con primaveras de amores
adornando los jarrones,
dándole alegría a la estancia inundándola de perfumes.
El aroma de los almendros, con incienso en los rincones,
velones de llama roja, alumbrando el lecho de seda,
esperando a su amado, corriendo a abrirle la puerta.
Luce coqueta y alegre, suspirando por su amado,
lo cuida como una madre y siendo su mejor amiga,
lo llena de mil caricias...
Y guarda en su corazón, la frescura de una niña.
La mujer enamorada,
guarda muy bien su morada,
no deja que nada interrumpa,
la paz que tiene en su casa
ni permite que se seque el amor
que unió sus almas.
La mujer enamorada...
Procura ser elocuente y con gran sabiduría,
cuidará como el ruiseñor el nido hecho de amor,
para que nunca jamás se les llene de hipocresía.
coral
Despierta cada mañana, con alegría en su alma.
Lava su cuerpo con esencias de malva,
viéndose en el espejo, buscando una cara bonita,
arreglándose deprisa, busca su mejor sonrisa.
Niña... Robándole a un gorrión, su lindo tono de voz
y en compañía de un ruiseñor, canta canciones de amor.
La mujer enamorada, arregla muy bien su casa,
con sábanas de encaje blanco, perfumadas de alhucema,
cojines almidonados, bordados, con hilos de finas sedas.
Mil flores de diferentes colores, con primaveras de amores
adornando los jarrones,
dándole alegría a la estancia inundándola de perfumes.
El aroma de los almendros, con incienso en los rincones,
velones de llama roja, alumbrando el lecho de seda,
esperando a su amado, corriendo a abrirle la puerta.
Luce coqueta y alegre, suspirando por su amado,
lo cuida como una madre y siendo su mejor amiga,
lo llena de mil caricias...
Y guarda en su corazón, la frescura de una niña.
La mujer enamorada,
guarda muy bien su morada,
no deja que nada interrumpa,
la paz que tiene en su casa
ni permite que se seque el amor
que unió sus almas.
La mujer enamorada...
Procura ser elocuente y con gran sabiduría,
cuidará como el ruiseñor el nido hecho de amor,
para que nunca jamás se les llene de hipocresía.
coral
Última edición: