coral
Una dama muy querida en esta casa.
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Como un grito de lobo herido,
bajo la luna en el cerro...
se escucha un triste lamento
porque se perdió el amor
de aquella que tanto amó,
¡dejando solo su firmamento!
se escucha un triste lamento
porque se perdió el amor
de aquella que tanto amó,
¡dejando solo su firmamento!
¡Es su grito lastimero! que surca
el confín del cielo, arrancado
bajo su piel ese dolor en el pecho
dejando un corazón deshecho,
clavadas, mil puñaladas de fuego.
bajo su piel ese dolor en el pecho
dejando un corazón deshecho,
clavadas, mil puñaladas de fuego.
Con sus brazos estirados, mirando
con las pupilas y sus ojos desbordados
hablando a la luna blanca, llorando perlas
oscuras ¡recitando sus amarguras¡
¡Ay! que lamento gitano, que nadie
puede entenderlo, ¡solo él, en sus adentros!
hablando a la luna blanca, llorando perlas
oscuras ¡recitando sus amarguras¡
¡Ay! que lamento gitano, que nadie
puede entenderlo, ¡solo él, en sus adentros!
Prudencia arenas
Coral.
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