coral
Una dama muy querida en esta casa.
No... no puedes más seguir soñando,
dibujando con tu pluma
agrestes mariposas en la bruma.
No... no puedes dejar de amar de nuevo...
No puedes más soñar, como la Rapúncel
de aquellos cuentos, de fábulas perdidas
de príncipes azules con trajes de terciopelo,
que después se convierten en caballeros negros.
No puedes más abandonarte,
en las alas de aquellos fuertes vientos,
pintando mariposas en un cenit de fuego,
que te invitan a danzar, surcando el firmamento,
para seguir buscando tu pálido lucero,
queriendo encontrar tesoros,
de algún amor verdadero y eterno.
No puedes más, no puedes...
Mi niña más pálida que el ébano...
No puedes, seguir soñando...
Pues lo sueños son para la fábulas y cuentos.
¡No puedes más... no puedes, seguir danzando,
con la enigmática música del Oriente,
luciendo tus cabellos robados a las hadas,
para cubrir tu cuerpo
pareciéndote a un ángel
caído del firmamento.
¡Tu palidez de lirio...
Tu casi... color de ébano,
tu delicada figura,
tus largos cabellos negros!...
Los quieres regalar para que el viento
los lleve hasta el mismo cielo...
¡No puedes mi niña... no puedes,
dejar de amar de nuevo...
coral
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