coral
Una dama muy querida en esta casa.
Este poema lo dedico al este portal tan amado y a mis queridísimos amigos.
* Que descansen las Musas *
Las musas dormidas...
Quedarán en la estancia
donde ocultaba los tristes recuerdos
de vivencias, amores y sueños que no se cumplieron;
Y de esos seres, que contaban sus tristes lamentos.
Musas misteriosas... ¡Se hubieran quedado dormidas!
No quiero encontrarlas ya más en mi vida
flotando en el aire, dejándome su risa.
Coquetas, lisonjeras, unas veces alegres y otras... ¡tan llenas de pena!
Las guardaré bajo siete llaves...
Las haré dormir, a la fuerza, ¡auque me llene de tristeza!
No las miraré siquiera... ¡Pondré cerrojo a la puerta!,
guardaré aquel viejo baúl, con mis recuerdos pasados,
de tantas vivencias tristes y amores tan desolados...
Que muy celosa guardaba, para que nadie se diera cuenta.
Me voy flotando en los fuertes brazos del viento...
A buscar ese futuro... Que todavía veo incierto...
Iré viajando contra una borrasca de olas,
en una barca hecha de fuego...
Y así... Me pierda en la noche,
me guiare, con el último lucero...
Por si me quedo enredada...
Entre mis viejos anhelos
No quiero navegar con las musas,
que me detienen en el tiempo,
si me las vuelvo a encontrar...
Las miraré con recelo,
Las guardaré, en aquel rincón donde guardaba mis sueños,
y apuraré con mis manos, el timón que lleva mi barca,
cruzando ese mar oscuro en busca del firmamento,
¡robaré la luz a la luna para que alumbre, mi fortuna!
Me guiaré con aquel lucero...
Para que no se me pierda el camino de regreso...
Tal vez... quizás, las encuentre algún día,
dormidas a mis musas tan queridas.
Las volveré a despertar, para que llenen mi vida.
Viviendo tal vez otros sueños y con mejores anhelos,
las iré llamando poco a poco y en otro tiempo, sin mucha prisa...
Para que no se alboroten esas musas ¡tan bonitas!...
Coral.
* Que descansen las Musas *
Las musas dormidas...
Quedarán en la estancia
donde ocultaba los tristes recuerdos
de vivencias, amores y sueños que no se cumplieron;
Y de esos seres, que contaban sus tristes lamentos.
Musas misteriosas... ¡Se hubieran quedado dormidas!
No quiero encontrarlas ya más en mi vida
flotando en el aire, dejándome su risa.
Coquetas, lisonjeras, unas veces alegres y otras... ¡tan llenas de pena!
Las guardaré bajo siete llaves...
Las haré dormir, a la fuerza, ¡auque me llene de tristeza!
No las miraré siquiera... ¡Pondré cerrojo a la puerta!,
guardaré aquel viejo baúl, con mis recuerdos pasados,
de tantas vivencias tristes y amores tan desolados...
Que muy celosa guardaba, para que nadie se diera cuenta.
Me voy flotando en los fuertes brazos del viento...
A buscar ese futuro... Que todavía veo incierto...
Iré viajando contra una borrasca de olas,
en una barca hecha de fuego...
Y así... Me pierda en la noche,
me guiare, con el último lucero...
Por si me quedo enredada...
Entre mis viejos anhelos
No quiero navegar con las musas,
que me detienen en el tiempo,
si me las vuelvo a encontrar...
Las miraré con recelo,
Las guardaré, en aquel rincón donde guardaba mis sueños,
y apuraré con mis manos, el timón que lleva mi barca,
cruzando ese mar oscuro en busca del firmamento,
¡robaré la luz a la luna para que alumbre, mi fortuna!
Me guiaré con aquel lucero...
Para que no se me pierda el camino de regreso...
Tal vez... quizás, las encuentre algún día,
dormidas a mis musas tan queridas.
Las volveré a despertar, para que llenen mi vida.
Viviendo tal vez otros sueños y con mejores anhelos,
las iré llamando poco a poco y en otro tiempo, sin mucha prisa...
Para que no se alboroten esas musas ¡tan bonitas!...
Coral.
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