Robsalz
Poeta que considera el portal su segunda casa
Y cuando le dije que la amaba escapó
dejó sus perfumes en el aire y escapó.
Sólo la perfección le hizo sombras,
el último gramo de alcohol la dibujó
caminando al lado de la arena en las costas,
en el metro más oscuro del salón.
Y cuando le dije que era bella se reía
y cuando la besaba era un shock.
Dejaba muda con su risa a la vida
era la diva más diva del amor.
Y cuando suspiraba me moría...
y cuando la miraba iba a nacer.
Inmóviles los guiños que le hacía
nada en éste mundo la nublaba,
falsas las bellezas que no eran de ella
era ella la más bella de las gracias.
En un kilo de besos la soñaba
podía más la locura de quererla,
extrañas las figuras de su almohada
tantas huellas juntas eran querella.
Y cuando éramos amantes éramos socios...
y cuando jugueteaba yo sonreía.
Suspiraba y me moría...
jugueteaba y sonreía.
dejó sus perfumes en el aire y escapó.
Sólo la perfección le hizo sombras,
el último gramo de alcohol la dibujó
caminando al lado de la arena en las costas,
en el metro más oscuro del salón.
Y cuando le dije que era bella se reía
y cuando la besaba era un shock.
Dejaba muda con su risa a la vida
era la diva más diva del amor.
Y cuando suspiraba me moría...
y cuando la miraba iba a nacer.
Inmóviles los guiños que le hacía
nada en éste mundo la nublaba,
falsas las bellezas que no eran de ella
era ella la más bella de las gracias.
En un kilo de besos la soñaba
podía más la locura de quererla,
extrañas las figuras de su almohada
tantas huellas juntas eran querella.
Y cuando éramos amantes éramos socios...
y cuando jugueteaba yo sonreía.
Suspiraba y me moría...
jugueteaba y sonreía.
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