Paco Valiente
Poeta que no puede vivir sin el portal
Bien sabe nadie
que busqué en todos los huecos
que sus huellas sembraron
en el eco del mar,
en mis días sin ella
encontré una noche enterrada
debajo de su sonrisa
que alguien colgó en mi puerta
abierta a las voces con sed.
Todo sucedió como en un sueño
de esos que recordamos
al día siguiente troceados,
el sol y la luna
se dieron la mano
y el corazón sobrevivió
al borde de un ataque de espejos,
las palabras andaban despacio
para no hacer ruido
y un lágrima rezagada
se suicidó en los labios
del tiempo que nos esperaba.
Ahora, prisionero de un beso,
abrazo mis minutos
que mueren en sus manos
infinitas de amor.
que busqué en todos los huecos
que sus huellas sembraron
en el eco del mar,
en mis días sin ella
encontré una noche enterrada
debajo de su sonrisa
que alguien colgó en mi puerta
abierta a las voces con sed.
Todo sucedió como en un sueño
de esos que recordamos
al día siguiente troceados,
el sol y la luna
se dieron la mano
y el corazón sobrevivió
al borde de un ataque de espejos,
las palabras andaban despacio
para no hacer ruido
y un lágrima rezagada
se suicidó en los labios
del tiempo que nos esperaba.
Ahora, prisionero de un beso,
abrazo mis minutos
que mueren en sus manos
infinitas de amor.
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